Federico en Jaén… la pasión o el amor

Imágenes y vídeo: José Carlos Fernández.

El pasado 17 de julio, dentro del programa “Si las piedras hablasen”, en el marco de las “VI Veladas de Teatro en el Castillo de Santa Catalina”, eventos organizados por VIVA, con el proyecto “JAÉNGENUINO: el pasado sí tiene futuro”, pudimos disfrutar del espectáculo dramatúrgico-flamenco: “Federico o… la pasión del amor”, inspirado en la vida y obra de García Lorca. El espectáculo logra reunir, con exquisitez absoluta, música, voz y palabra, recorriendo coplas del cancionero de Lorca a cargo de la cantaora Carmen Gersol, con dos guitarristas de excepción como son José Rojo y Laura González, con la percusión de Jorge Cano y con la voz profunda y, a la vez, delicada de María Jesús Ortega y de Valentín Cano (rapsodas).

La obra dio comienzo a las diez de la noche, cuando el cielo jiennense empezaba a tornarse oscuro. El escenario, situado en el centro del patio de armas del Castillo de Santa Catalina, rememoraba aquellos tiempos moriscos, de cantos del pasado y de versos de poetas silenciados. Las torres de la fortaleza esperaban ser vigías perpetuos de la magia que, aquella noche, pretendía adueñarse del universo.

Rompió el silencio la guitarra de José Rojo, acompañado de su leal compañera Laura González, con acordes que fueron encendiendo luces en el cielo, dos estrellas brillaban. Porque, para quien no lo haya escuchado, la maestría con la que José abraza a su guitarra hace que el mundo se detenga. Quizá tengamos ante nosotros a uno de los mejores guitarristas actuales. Si hace años fuera Diego el del Gastor, hoy en día es José Rojo. Los acordes de José y Laura, con una compenetración única empezaron con sus rasgeos a dibujar ‘Anda Jaleo’, uniéndose a ellos, con la percusión Jorge Cano. Ya eran tres las estrellas que brillaban en el cielo del Santo Reino.

Mientras el público estaba embriagándose con la música que despedazaba las almas, una sobria María Jesús Ortega toma el escenario y nos deleita con un texto dramático, escrito por ella misma, donde relata con una excelente prosa poética, interpretada de forma magistral, la obra de Lorca pasando desde ‘El Romancero Gitano’ hasta ‘Poeta en Nueva York’. Haciéndonos llegar el amor por los marginados que el poeta granadino dejó plasmado en sus versos. Lorca, el de la Granada mora. Lorca, el de la Granada cristiana. Lorca…

Seguidamente, la cantaora Carmen Gersol ocupa su lugar en el escenario y las guitarras comienzan a engalanar la fortaleza moruna. De su garganta, nutrida por la experiencia y la pureza, resuenan las ‘Tres Morillas’, dejando el testigo de un pasado que nos hace crecer.

Tras el cante, la figura elegante y erguida de Valentín Cano toma su lugar en el escenario. Ya son seis estrellas las que han tomado el cielo por asalto… por asalto de arte, porque si el arte no te conmueve, no es arte. Y, aquella noche, el cielo se abrió y el viento crujió. Valentín nos deleitó, con su voz firme, con un recordatorio de los versos de las ‘Canciones Populares’ de Lorca. Sirviendo de colofón ‘Los cuatro muleros’ en la voz de Gersol, acompañada por las fieles guitarras y la percusión.

El mano a mano entre las voces de María Jesús Ortega y Valentín Cano, con palabras impregnadas en poesía provocaron un despertar de los sentidos, un dolor en los adentros, sangre negra que palpitaba en las sienes, como un caballo desbocado, como una luna de pergamino. Entre cada interacción, la voz jonda de Carmen Gersol, brillaba acompañada por los rasgeos que impactaron dentro haciendo que rechinaran los dientes y la boca se nos llenara de tierra, como a los muertos. Fue cuando María Jesús, en el centro del escenario, relataba la muerte del poeta, que ocultó su homosexualidad, que amaba todo aquello que odiaba porque, al grito de ‘corre maricón’, su cuerpo caía sin vida en una cuneta por la infame inconsciencia humana, y unos tiros pretendieron matar a un ruiseñor… Y Carmen Gersol se acerca a Federico y lo rodea, rodea a Federico en el cuerpo de María Jesús, cuando, sin guitarras, a viva voz, resuena una siguiriya:

“Mataron a Federico,
cuando la luz asomaba.
Sangre en la frente y
plomo en las entrañas”

Escrita por otro inmortal, otro poeta silenciado, Antonio Machado.

Y el público, tembló y lloró. Desde aquella noche, cuando sintamos el viento rugir lo sabremos. Sabremos que es el susurro de Federico que ha venido, sólo para decirnos, que aún está vivo.

En Diario Progresista hemos tenido el privilegio de hablar con estos artistas tan maravillosos que han devuelto a la vida el duende de un poeta universal.

Con María Jesús Ortega hemos mantenido una charla magnífica en la que nos ha deleitado con su enorme conocimiento de la vida y obra del poeta granadino.

Tú has escrito “Federico o… la pasión” Eres la autora de los textos que conducen el espectáculo. Qué es exactamente esta obra. Cómo la concebiste y qué nos muestra realmente.

Efectivamente, yo concebí el guion-presentación de este Cancionero Lorquiano.

Recibí una llamada de José Rojo para escribir un texto que presentara al espectador los cantes que se iban a desarrollar en el escenario. Pero él quería algo novedoso, que escapara de lo formal y lo convencional. Algo que introdujese al público en un plano más emocional y que discurriera a la par, con lo flamenco.

El reto no era nada fácil. Fue así cómo surgió la idea de que el Cancionero que Federico recopiló de la memoria popular, nos introdujese en la parte más íntima y privada del Poeta. En su faceta más personal; en sus emociones, sentimientos y cómo no, en sus pasiones humanas.

A partir de estas premisas, el proyecto se convirtió en un proceso investigativo sobre las coplas, sus personajes y contextos sociales; sus orígenes.

Paralelamente, un estudio exhaustivo de la obra poética y dramatúrgica del Genio. La búsqueda de todos aquellos textos teatrales, poéticos y epistolares para que yo pudiese conectarlo con el Cancionero.

Fue así cómo se gestó el guión escénico de Federico o …La Pasión: Partimos de una breve reseña de la coplilla para adentramos en el universo lorquiano. Mis textos se entrelazan con los suyos, dejando fluir las emociones más humanas de un Poeta; entrando en sus obsesiones y contradicciones más profundas. Su homosexualidad, su amor por la tierra, la naturaleza, lo telúrico, lo sobrenatural…Su sentido de la Libertad, más allá de los cánones morales. Su obsesión por la vida y la muerte así como el sentimiento trágico de lo humano. Todo esto es Federico o…La Pasión.

Infinidades de reseñas literarias a su extensa obra; a Poeta en N.York, al Romancero, al Diván del Tamarit, al Cante Jondo… A su Literatura homoerótica.

Todas ellas discurren conectadas entre sí, conduciéndonos a lo largo de todo el espectáculo y el hermoso final de este.

Es por esto que este proyecto escénico, no sólo debe considerarse como un espectáculo flamenco, sino de voz y palabra también. La parte de la rapsodia que llevamos Valentín y yo, adquiere un peso importante en este trabajo y se fusiona de manera muy coherente durante todo el recorrido.

Tengo entendido, que no es la única obra que has escrito sobre Lorca. Andas inmersa en varios proyectos Lorquianos.

Es correcto. A raíz de introducirme en el universo lorquiano, la fascinación por su literatura y en especial por su Dramaturgia, me llevó a otro proyecto creativo que desafortunadamente, la Pandemia frenó y que hace muy poquitos meses, pudo ver la luz al fin, patrocinada por Diputación de Jaén. Se trata de “Las mujeres de Lorca”

Las Mujeres de Lorca, es una dramaturgia de mi autoría, que yo misma puse en escena. Nació de la misma manera que Federico o… La Pasión; desde un trabajo concienzudo de investigación de su obra teatral y de los personajes femeninos que aparecen en ella. De todos sus perfiles psicológicos y conflictos humanos que marcan la vida de los personajes.

A partir de ahí, surge un soliloquio de todas ellas. Un hermoso monólogo interior donde cada una, conversa consigo misma, con Federico y con el propio espectador. Una obra monologada que no es otra cosa, que un grito de Libertad para denunciar las grandes lacras que asolaron y aún hoy en día, asolan nuestra sociedad: violencia de género, desigualdad, homofobia, falsa moral…Prejuicios…

La obra tuvo muy buena acogida en su estreno y posterior representación y ha sido catalogada en el circuito cultural Jaén Escena 2021. También, seleccionada para participar en el Festival Iberoamericano de Teatro en Almagro el próximo 9 de Octubre. Espero de corazón que tenga un buen vuelo por el alto grado de compromiso social.

También Carmen Gersol nos ha dedicado unas palabras. Carmen es la cantaora de flamenco más destacada y representativa en Jaén, digna sucesora de la gran Rosario López. Su cante es un cante puro que respeta la esencia del flamenco y eso es algo que la convierte en única.

¿Qué es para ti el flamenco, ese arte único, patrimonio de la humanidad que transmites con tanta pasión y tanta magistralidad?

El flamenco lo he vivido desde la cuna. La primera música que sintieron mis oídos fue flamenco en la voz a mi madre de mi padre y de mi abuela. Para mí el flamenco es arte puro y pasión y así lo vivo yo.

¿De qué fuentes bebiste? ¿Quienes han sido tus referentes en el flamenco?

Mi padre que es cantaor y me ha guiado siempre, me enseñó a mamar (como decimos los flamencos) de los cantaores antiguos y de los que aprendieron de ellos para aprender desde la raíz.

¿Con qué palo sientes que puedes transmitir más?

No se si transmito más con este cante pero la Soleá me estremece desde los primeros acordes de guitarra.

Y, hay algo que une indiscutiblemente a la poesía de Lorca y al flamenco, el duende, la oscuridad de los recodos del alma, ¿qué has sentido al interpretar los poemas de un poeta universal e inmortal a través de un arte único como es el flamenco?

Como tú bien has dicho Lorca suena a flamenco. Su obra me estremece, es un poeta que llega a mi corazón no solo por andaluz y flamenco, sino por su alma tan clara e intuitiva. Es muy espiritual y especial para mí.

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