Estamos a un paso de poder decidir cómo y cuándo nos vamos

Javier Payo Béjar

Por Javier Payo Béjar.
Como sociedad hemos alcanzado un gran nivel de madurez y por ello podemos  afrontar debates importantes e inalienables como, por ejemplo, el que se ha realizado en el Congreso sobre la eutanasia.

Este asunto preocupa a la sociedad española desde hace décadas y,  aunque algunos partidos como el PP hayan cerrado los ojos y nieguen su existencia, el debate sobre este tema es algo que es necesario regular.

Que nuestro país vaya a tener una ley de eutanasia es una magnífica noticia que muestra la implicación política para encontrar una solución a esta realidad con la que algunas personas viven las veinticuatro horas del día.

Sabemos que por nuestros valores judeo-cristianos se pueden crear conflictos morales  y por ello  me gustaría despejar los miedos que nacerán en ciertos sectores que  entienden la eutanasia como un atentado al derecho a la vida.

Para mí es un derecho, pero, eso sí, nunca una obligación porque la vida puede ser como el título del poema de Calderón de la Barca La vida es sueño, pero también puede convertirse en una auténtica pesadilla, por la experiencia vital de ciertas personas enfermas o grandes dependientes, que sufren dolores agónicos, por lo que la sociedad política y civil debemos garantizar que la vida de todos sea digna y de igual manera, se debe ofrecer una solución igualmente digna.

Los que se oponen a la eutanasia utilizan argumentos banales como por ejemplo el de que despenalizar la eutanasia provocaría que la gente tomará a la ligera la decisión de finalizar su decadente situación y morir.  Sin embargo, en los Estados donde lleva décadas legalizada, esto no sucede.

Un Estado aconfesional y secularizado como es el nuestro no debería permitir que se impusiera a toda una sociedad un valor religioso de la muerte.

La ley de eutanasia no impone nada, solo ofrece libertad, igual que las conseguidas que hacemos uso diariamente. Los creyentes que así lo deseen podrán ir muriendo cuando el Señor les llame, a los demás déjenos decidir cómo y cuándo nos vamos.

Por ello, considero que es incluso maléfico reducir la eutanasia a un debate entre vida o muerte como algunos quieren crear intencionadamente, porque un enfermo ha llegado a un punto de no retorno y degradando su estado de bienestar.

También, conocer la situación en la que deseamos morir en realidad se está eligiendo entre una muerta digna y rápida o una muerte lenta y degradante.

1 thought on “Estamos a un paso de poder decidir cómo y cuándo nos vamos”

  1. Javier, admiro tu valentía por atreverte a manifestar tu opinión personal en un medio publico, a riesgo de que te crirtiqen quienes opinan de forma diferente, que sospecho serán multitud . Veo que tu juventud y experiencia te empujan a buscar respuestas a pesar de la enorme complejidad de estos temas. Antes de apoyar o rechazar ese proyecto de ley de forma intuitiva, habría que tener claras las respuestas a muchas incógnitas fundamentales y que requieren madurez y mucho debate publico, sin prisas y desde luego con honestidad y respeto a todas las creencias, sin tendencias partidistas, mi oportunismo político.
    La necesidad tiene que nacer desde una demanda generalizada de la sociedad y no desde una apresurada necesidad y forzada. La VIDA, no se debe simplificar al debate sobre “derecho” u “obligación”, ¿cuando una vida es “decadente”?¿la vida o la muerte, es acaso un dogma religioso propio de la confesión católica?¿no lo es en cualquier religión?.
    Lo dicho apoyo tu iniciativa y la del periódico como el germen necesario, para que la sociedad debata y madure sus conciencias, analice sus vivencias individuales para construir una opinión plural y madura, que conlleve a modificar o no, las actuales leyes que protegen la vida de las personas y evitar que un deseo no sea mas que el reflejo de un estado de animo y no un hecho objetivo. En todo el mundo se esta potenciando el conocimiento especifico de los cuidados paliativos para matar el sufrimiento y evitar matar a la persona que sufre. Es un tema muy complejo y sin entrar en otros aspectos éticos, religiosos, médicos, económicos, legales …etc. me lleva a sugerirte con cariño y respeto, a que profundices antes de caer por esa pendiente resbaladiza que algunos han puesto de moda actualmente

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