Estados Unidos humilla a España en el Sáhara

Estados Unidos humilla a España en el Sáhara

Estados Unidos ha humillado gravemente a la diplomacia española tras el reconocimiento súbito y sin consulta de la falsa soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.

Jamás, históricamente, Marruecos había tenido presencia en la antigua provincia española. La debilidad de España en 1975, en pleno cambio de régimen, supuso que la Marcha Verde invadiera una de las provincias señeras del Estado español. Un Estado que dejó abandonados entonces a los saharauis y en la más estricta soledad al combativo Frente Polisario.

Pero esta vez, el reconocimiento por parte de Estados Unidos y de Donald Trump de la soberanía marroquí sobre un territorio que no le pertenece, ha supuesto la mayor humillación para la diplomacia española que permanece absolutamente muda ante este bofetón histórico.

Tal reconocimiento llega poco después de que se rompiera el alto el fuego y que siga la incertidumbre la celebración de un referéndum el Sáhara. Un asunto sobre el que España mantiene una postura clara, aunque no hace suficiente insistencia por las delicadas relaciones bilaterales.

Pero también llegar como premio porque el régimen alauí haya restablecido relaciones diplomáticas con Israel. Un hecho que Trump ha calificado como “avance histórico”. Además, Washington abrirá un consulado en El Dajla, la segunda ciudad en importancia de la antigua colonia española.

El Frente Polisario sigue abandonado en el Sáhara

Entretanto, el Frente Polisario, que defiende la independencia del Sáhara Occidental, continúa sus hostilidades contra el ejército marroquí. Y sigue abandonado por las potencias occidentales.

El paso dado por Trump pone en apuros especialmente a Francia y España. Rabat querría que siguieran el ejemplo, algo improbable. En cambio, si el vecino del norte tomara la iniciativa de reconocer la soberanía marroquí, “el Gobierno español estaría en aprietos” admiten fuentes diplomáticas españolas.

Pero ahí no acaban las cosas. El próximo 17 de diciembre se iba a celebrar una cumbre “de alto nivel” hispano-marroquí con la asistencia de Pedro Sánchez. Se ha cancelado repentinamente, poco después del anuncio hecho por el presidente estadounidense.

Además, el reconocimiento por parte de Estados Unidos supone una afrenta diplomática sin precedentes en un asunto que en nada incumbe a los estadounidenses.

Y lo es por el hecho de que el último dictamen de Naciones Unidas, por encargo del Consejo de Seguridad, dejaba claro que España es la potencia administradora de la antigua colonia.

Tal es así que, por poner un ejemplo, el espacio aéreo del Sáhara lo gestiona AENA, aunque ceda esa gestión a su equivalente marroquí. Algo, en cambio, que las autoridades españolas podrían recuperar en cualquier momento.

A todo ello se une que tanto Marruecos como la Comisión Europea ha recibido desde 2016 varias derrotas ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea frente al Polisario. Esta Corte ha dejado sin validez buena parte de los acuerdos de pesca y agrícolas firmados entre ambos países porque incluían el Sáhara.

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