Empieza la función

Por Mari Ángeles Solís del Río · @mangelessolis1.
Siempre prestos al insulto fácil aunque el oponente sea de la misma familia, la multitud ansiosa espera enloquecida al líder que nunca lo fue. Y el barbudo destronado con su sonrisa, con su sonrisa mitad florentina mitad satírica, se da el baño de masas mientras se le clava el puñal circense de su comedia, convertida en tragedia, por esos tribunales que, aunque antes respaldaban a su ejército, ahora se le antojan inquisidores. Y el gallego se pregunta, escondido en esa sonrisa que, a quien la mira, le hace atravesar los inframuros de la mediocridad, se pregunta el gallego… ¿la viuda o el hijo adoptivo?
Como quien nunca supo la respuesta de lo que fue en su momento un plato y se tragó la ensaladilla en forma de sentencia que suscribió que su “pandilla» se financió de forma ilegal, recuerda el memorable instante en que la caja de Pandora le reventó en su faz. ¿La viuda o el hijo adoptivo?
Pero… absurdo pensar, absurdo decidir… ya hay alguien que mueve las cuerdas, que apartó de su camino a la bella lola, dando un paso atrás… ¿acaso le dio un pellizco?… o ¿tal vez lo que temió fue perder su pellizco?
Dubitativamente avanza, por el camino que le abren sus fieles, con su barba ya blanca por tanto sufrimiento (¡¡por Dios!!).
Pero él camino se estrecha y va llegando a su cumbre, con la alcachofa delante y subido al púlpito, dirigiéndose a “su multitud».
¡¡Bendita verborrea!!, ¡¡esa facilidad de palabra que no se olvida jamás!!, verdad que todo es cierto, salvo alguna cosilla, pero su imagen del plasma siempre nos acechará.
Se van aposentando cabezas que esperan una respuesta, alguna indirecta que les haga despertar. Pero con los ojos vigilantes de la justicia en contra quizá sospechan que poco queda por trajinar.
Habló quien quiso y quien pudo, votarán los elegidos en esta nueva experiencia que ¡¡nadie sabe cómo acabará!!. El cónclave destapa sus vergüenzas ante los focos, habiendo perdido su obsesión infantil de hallar la mejor sonrisa regalada al objetivo que eclipsaba esas puñaladas queridas que se dan en la intimidad.
Se fue una de las viudas… la más fiel ¡¡qué horror!!, quedó la chica arisca y el chavalito empollón. Ambos que quieren llegar, no sabemos bien dónde… y el líder que nunca fue, se esconde en traje de hombre para eso de ocultar.
Palabra de general, aquel que halló tesoros y pistolitas donde no había “¡¡na de na!!”. Palabra de general… su dedo es el que elige, porque serás salvado por siempre, si en el bodorrio de su princesa probaste el manjar.
Y ahora toca esperar… para ver ¡¡quién es capaz de contaminar más!!

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