El gerente de la empresa causante de la listeria dice ahora que el problema es que se ha politizado

El gerente de la empresa causante de la listeria dice ahora que el problema es que se ha politizado

Como gato panza arriba se ha defendido en una entrevista en la Cadena SER José Antonio Martín, gerente de Magrudis, la empresa cuya carne contaminada con listeria ha provocado casi 200 afectados y tres muertes. Además, dice que no entiende “el maremágnum que se ha montado sobre mi empresa. Entiendo que se ha politizado”.

Cabría recordar al gerente que son 196 los afectados y que ayer falleció una anciana a causa de la listeriosis. Y todo ello a pesar de que, según asegura, “cumplo todos los protocolos del sistema de control, hacemos las cosas bien, las instalaciones están limpias, el personal está cualificado”. Dice que no le preocupan las consecuencias legales: “No he hecho nada fuera de la ley”, afirma.

Con todo, Cabría recordar al gerente que, a pesar de cumplir “absolutamente todo” en cuanto a los protocolos de higiene y de esterilización de la maquinaria, como dice, se ha producido una infección de grandes dimensiones y todavía no han localizado el foco de la contaminación. Así lo admite: “Hasta el día de hoy, no se ha encontrado nada”.

Politizado o no el asunto, que la política también está para eso, resulta, cuando menos, sorprendente que reconozca sin ningún tapujo el aparente desconocimiento de la cuestión que se trata: “Si los técnicos no son capaces de dar con él [con el foco], imagínate yo, que soy un neófito en este tema. Todo lo que digamos sin saber son conjeturas”.

También admite que no conoce la última vez que su planta pasó una inspección externa: “Pues no le sabría decir la verdad, no sé la fecha exacta. Hace unos meses y todo estaba bien”, sostiene. Vamos, que no sabe nada. Fuentes oficiales, en cualquiera de los casos, confirman la contaminación en al menos alguna de las mechadoras de la fábrica de Magrudis.

Hasta ayer eran 196 los afectados conocidos, pero la cifra puede aumentar al haber vendido carne a clientes que podrían haber etiquetado con su propia marca o con otra el producto. “El Ayuntamiento de Sevilla me pidió un listado de todos los clientes donde había ido la carne, y entre ellos estaba Martínez León, por eso se enteraron. Le di la trazabilidad y entendí que con eso bastaba. Los había se le ponía su etiqueta o no, la verdad”. Vuelve a no saber nada.

Cabría recordar al gerente que, al margen de los afectados y las tres muertes, que ya es bastante, las autoridades sanitarias han mostrado la profunda preocupación por la epidemia, aunque aquí no dimita nadie.

Politizado o no el asunto, la preocupación se extiende a todo aquel –y familia- que, estando en los grupos de riesgo letal de la enfermedad caen enfermos con los síntomas de la listeriosis y, claro, sin maremágnum alguno, señor gerente, tiemblan hasta conocer los resultados de las pruebas. El gerente no lo entiende. Tal vez haya que preguntarle cuál es el precio para que sea legítimo un maremágnum y la politización de un asunto de salud pública.

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