El entorno de Robert Moreno señala que Rubiales malmetió entre él y Luis Enrique

El entorno de Robert Moreno señala que Rubiales malmetió entre él y Luis Enrique

No queda claro quién miente en el culebrón entre Luis Enrique y Robert Moreno, pero es seguro que alguien miente. Ojo, además, no se puede olvidar al tercer actor: Luis Rubiales. Si está claro que se trata de un asunto personal en el que la profesionalidad, sobre todo del actual seleccionador y el presidente de la Federación, ha sido pisoteada, lo que puede perjudicar seriamente al rendimiento del combinado español.

Las versiones de los tres distan en sus conclusiones. Rubiales aseguró el pasado 19 de noviembre, cuando anunció la vuelta de Luis Enrique, que a Moreno “le dejamos claro que en el momento en el que Luis Enrique quisiera volver, iba a volver. Transparencia y rigor en todo momento”, pero no parece tan trasparente.

El ya ex seleccionador, por contra, en su comparecencia ante la prensa, dijo que cuando el asturiano “anunció que se iba, con una renuncia irrevocable, el presidente me dijo que yo iba a ser el seleccionador, y que lo sería hasta después de la Eurocopa. Pero antes de aceptar también se le pidió permiso a Luis”.

Por su lado, Luis Enrique dice a Moreno que no cuenta con él por “deslealtad” y lo acusa de “ambición desmedida”, mientras que el catalán afirma que a día de hoy no sabe porqué decide prescindir de él. Lo que también dejó claro Moreno es que él había asegurado en rueda de prensa el 3 de septiembre que se echaría a un lado si el gijonés quería volver.

De hecho, se lo quiso transmitir personalmente: “Después de que pasara lo que pasó, tuvimos otra reunión y le expresé mi cariño y mi apoyo. Quería darle un abrazo. Y le dije que, igual que había dicho en rueda de prensa que dada un paso al lado, se lo decía en persona”, dijo en su comparecencia.

El embrollo es mayor porque Luis Enrique dice que no tuvo ningún contacto con Moreno antes de la famosa reunión del 12 de septiembre, “el único día durante estos últimos meses en los que yo tengo contacto con Roberto Moreno”.

En cambio, el catalán lo desmonta: “Antes de la primera concentración –a primeros de septiembre–, yo tuve un encuentro con él y me dijo que estaba orgulloso de mí. Que cualquiera hubiese hecho lo mismo en mi lugar. Que estaba contento y orgulloso”.

Y deja una puntilla para el presidente federativo y para el propio seleccionador: “Nadie sabía lo que iba a durar la situación de Luis Enrique. Di un paso al frente. No se le escapa a nadie, que si yo no hubiera seguido habría otro seleccionador”.

Desde el 19 de noviembre, Rubiales no ha vuelto a decir ‘esta boca es mía’, a pesar de que la situación se le ha ido de las manos, como era de esperar. El seleccionador tampoco ha contestado, mientras Moreno, acusado de “deslealtad”, pone fechas y nombres a los hechos durante los nueves años en los cuales ha estado, más o menos, a las órdenes, deseos y caprichos de Luis Enrique, sin rechistar, lealmente.

Ahora, aparece un cuarto actor, el entorno del catalán que clasificó a España para la fase final de la Eurocopa señala a Rubiales como el conspirador, instigador y creador del malestar, enfado y posteriores consecuencias del distanciamiento, casi enemistad, entre Luis Enrique y Moreno.

Lo más seguro es que, si a La Roja se le da bien, estos desafortunados acontecimientos queden en el olvido de todos, menos de Moreno. Rubiales seguirá manejando la Federación como si fuera su cortijo, pero ver a España campeona de Europa por cuarta vez es una prioridad que hace que todo el mundo calle y espere acontecimientos.

Ahora bien, si al combinado español se le da mal, Luis Enrique tendrá que callar y el presidente federativo dimitir. No lo hizo cuando el escándalo de Julen Lopetegui en el Mundial de Rusia y la posterior eliminación bajo la excusa de que había sido el técnico vasco el elemento desestabilizador del equipo.

Las cosas, desde entonces, no han ido a mejor, hasta que llegó Moreno. Supo compactar al grupo y crear buen fútbol, buena gestión del vestuario, llevando a La Roja hasta la clasificación, haciéndola brillar. Rubiales debería hacérselo mirar y Luis Enrique, también.

Como aficionado, tuve muchas dudas cuando el catalán asumió el cargo, también cuando fue designado el asturiano. Después, para mi gusto, Moreno debería haber seguido siendo el seleccionador. O faltan datos o alguien miente.

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