Editorial “La querella de los ‘comunes’”

No es equidistancia, ni tibieza, es interés. La posición de los comunes en Cataluña revela a un grupo de hombres y mujeres más pendiente de maximizar su posición política que del bienestar de los ciudadanos y del triunfo de la política.
Que los comunes se hayan adherido a la querella contra Llarena es de una irresponsabilidad en el seno de la izquierda, de la supuesta izquierda, que merece un reproche político de primera magnitud. Participar en el deterioro de las instituciones enfrentándolas solo conduce al desprestigio.
Los comunes ya apuntaban maneras cuando Ada Colau prescindió de la valiosísima aportación del PSC en el gobierno del Ayuntamiento de Barcelona. Otra irresponsabilidad manifiesta que delata a aquellos que tienen en su punto de mira unas elecciones antes que la prosperidad de los ciudadanos.
Como un mal aspirante que trata de medrar, buscan votos como un oso hormiguero entre los independentistas y los no independentistas. Si nos apuran, también de derecha a izquierda. Por eso no es equidistancia, por lo tanto, ni siquiera tibieza, es puro interés.

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