Editorial “La ley y la palabra”

En un estado de derecho la ley no debe ser incompatible con el diálogo, la palabra y la política. Y, en sentido contrario, tampoco la política debe importunar o violentar la ley, la norma y las decisiones de los jueces.
Cada cierto tiempo la democracia española sufre o disfruta de oportunidades para conocer su fortaleza. La fuerza de una división de poderes que, si bien es imperfecta, garantiza nuestro sistema.
La política, tan abandonada por Mariano Rajoy, no debe pararse mientras el sistema judicial y la aplicación de las leyes siguen funcionando. El diálogo y la palabra son fundamentales para desatascar cualquier problema.
Y, por su parte, los jueces no deben ser interferidos en su cometido, aun teniendo que tener en cuenta el entorno social y político en el que se enmarcan sus decisiones, autos o sentencias.

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