Editorial “Frivolidad institucional”

Parece claro que el independentismo juega al gato y el ratón con el Gobierno. Y parece también claro que lo hace a pesar de la Justicia y el Estado de Derecho. Y, ¿quién pierde?: las libertades y la prosperidad.
Todo el mundo sabía que la decisión de Llarena iba a ser la de denegar que Sànchez pusiera un pie en el Parlament para ser investido President. Entonces, ¿por qué le proponen Puigdemont y sus aliados?
Precisamente por eso. Porque saben de la imposibilidad de obtener una libertad provisional que haga que esté físicamente en la cámara catalana. Corolario: buscan la propaganda, la movilización y el victimismo.
Todo ello alentado por un Gobierno de la Nación cuyo consejo de Ministros se reúne debajo de un guindo. Caídos de la planta, parecen más bien hombres y mujeres de andar por casa que se dedican a la política en su tiempo libre.

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