Editorial “Derecho a escindir”

La propuesta del PNV de desarrollar estatutariamente el mal llamado derecho a decidir es consecuencia de tantos errores como del tiempo transcurrido en permitirlos. Se ha instalado en la inteligencia colectiva la falsedad de que cualquier ciudadano puede decidir sobre el espacio de todos.
Ya de por sí resulta de cierta indigencia intelectual pensar que uno, por ser sujeto de derecho, puede decidir sobre un territorio que no le pertenece. La residencia, las raíces o la lengua, no son argumentos para la expropiación de lo colectivo.
Y como nadie ha puesto estos puntos sobre estas íes, los nacionalistas vascos, aprovechando que el Besós pasa casi por Barcelona, colocan las velas a favor de viento. Da igual la inconsistencia política del argumento y los argumentos históricos inconsistentes que se esgriman.
Por eso el problema de Cataluña no es un problema catalán, es un problema español, el problema español. Esa tendencia centrífuga de los caudillos locales a aprovecharse de la debilidad de los gobiernos centrales, la candidez de la dirección nacional o la estupidez de la administración central.

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