Editorial “Cobardes amenazas”

El domicilio del número dos del PSC ha amanecido con pintadas amenazantes. Las sedes de los socialistas catalanes son agredidas de continuo y, en términos generales, sus dirigentes acosados por una turba que no merece ni la más mínima consideración.
Son aquellos que dicen que no hay violencia. Éstos que presumen de nación, elevando un mito a categoría histórica, y no son más que el paradigma de la incultura y de la estupidez. Todo el vacío del mundo cabe en la oquedad de su cabeza. Todo el peso de la democracia y la tolerancia debe caer sobre ellos y les lleve al basurero de la historia.
Todo ciudadano tiene derecho a expresar sus opiniones en libertad. La democracia no es solo votar día a día, sino respetar la decisión de las demás opiniones. Los aprendices de dictadores deber ser condenados por aquellos responsables políticos que les protegen.
El independentismo es una forma de egoísmo colectivo enmarcado en un delirio cuya patología puede acabar siendo explosiva. Con los socialistas es difícil poder, ni con amenazas, ni con acosos. Porque nadie puede con la razón, con la democracia y con la libertad. Y menos todavía pueden contra alguien que nunca se rinde.

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