Dudosas elecciones en Argelia

Dudosas elecciones en Argelia

En Argelia van a celebrarse las elecciones en las que se elegirá al sucesor de Abdelaziz Buteflika, que dejó el poder en abril debido a la presión de los manifestantes que no admitían estos comicios puesto que en ellas concurren personas de su más estricta confianza.

Son las primeras elecciones que se celebran en décadas en las que no irá como candidato Buteflika. En un principio, estaba previsto que se celebrasen el día 4 de julio, pero se tuvieron que aplazar debido a que todas las candidaturas fueron rechazadas, por lo que el país quedó en un limbo constitucional que tuvo que se cubierto, de modo interino, por Abdelkader Bensalá, que hasta entonces había sido presidente del Senado.

Los manifestantes siguen sin estar satisfechos, a pesar de tener fecha para las elecciones, además de las condenas que han recaído sobre los ex primeros ministros Ahmed Uyahia y Abdelmalek Sellal. Es por ello que continúan exigiendo unas elecciones libres y justas.

Incluso, han sido consideradas como un simple lavado de imagen, las sentencias por “complot contra el Ejército” que recayeron en Said Buteflika, hermano del ex presidente; dos ex jefes de los servicios de inteligencia; y Luisa Hanune, líder del Partido de los Trabajadores.

Bensalá y Nurredín Bedui, ambos pertenecientes a la élite del régimen de Buteflika, a la que se conoce como Le Pouvoir, se encuentran en el centro de las críticas, del mismo modo que cinco candidatos que están en las papeletas electorales.

Las protestas han tenido lugar cada viernes a lo largo de los 42 viernes que procedían a la cita electoral, como consecuencia de una creciente represión y, a la vez que, Gaid Salá, jefe del Ejército, y algunos miembros del Gobierno han elevado el tono en contra de los manifestantes.

Salá, que fue clave para que Buteflika abandonara el poder, ha considerado que las elecciones es la mejor vía para escapar de la crisis, manifestando que las Fuerzas Armadas están a favor del cambio.

Saladín Dahmune, ministro del Interior de Argelia, llegó a llamar, la semana pasada, a los manifestantes “pseudo argelinos”, “traidores”, “homosexuales” y “mercenarios” que estaban al servicio de Francia, algo que ha sido muy criticado en redes sociales.

En este escenario, la campaña electoral que dio comienzo el 17 de noviembre se ha visto boicoteado en muchos de sus actos y en casi todas las ciudades, por lo que ha tenido que ser practicada a puerta cerrada.

Son cinco los candidatos que se presentan a ellas elecciones, tras el visto bueno de la comisión electoral, a pesar de que los manifestantes consideran que el diálogo que ha existido estaba absolutamente vacío. Los candidatos son: ex primeros ministros Abdelmayid Tebune y Alí Benflis, los exministros Azedín Mihubi y Abdelkader Bengrina, y el líder del Frente Mustaqbal, Abdelaziz Belaid.

Uno de los considerados favoritos es Tebune, el cual fue titular de Comunicaciones y Vivienda antes de ser nombrado primer ministro en 2017.

La participación se considera clave en estos comicios, donde no se proponen avances económicos ni reformas sociales. Por ello, los manifestantes creen que la salida de Buteflika es solo de cara a la galería y que lo realmente necesario es un cambio de régimen.

Es por ello que existe el temor de que los manifestantes no tengan en cuenta los resultados y continúen presionando a las autoridades, sin posible respuesta del Ejército.

Amnistía Internacional y Human Rights Watch (HRW) han levantado la voz de alarma por el posible aumento de detenciones de activistas y manifestantes, aunque desde un comienzo, las manifestaciones han sido pacíficas.

Debido a ello, la participación es un factor clave para las autoridades, que esperan que los ciudadanos respondan en las urnas, algo que puede suceder por miedo a que no finalice la crisis.

Históricamente, la participación en Argelia siempre ha sido baja. Por ello, Farid Benyahiya, miembro del consejo asesor para el diálogo nacional, ha declarado a la agencia de noticias DPA que la participación “no superará el 30 por ciento”.

Por su parte, Salim Kelala, profesor de Ciencia Política en la Universidad de Argelia, ha apuntado que “más personas apoyan las presidenciales ahora que antes debido a que temen que, de lo contrario, el país podría ser arrastrado al caos y que la crisis se alargue aún más”.

Del mismo modo, el Washington Institute ha resaltado la existencia del grupo de población que cree que “el cambio debe ser aplicado de forma gradual y con esfuerzos fundamentados en la realidad”, para lo que “los elementos tecnócratas del régimen de Buteflika deben seguir en el aparato en nombre de la soberanía, incluso si el resto del régimen cambia radicalmente”.

Es por ello, por lo que estas elecciones se consideran como algo incierto en el proceso de transición del país, sumando además el temor de una intervención del Ejército en la vida política.

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