Dolores Delgado, reprobada en el Congreso con la abstención de Podemos

Dolores Delgado, reprobada en el Congreso con la abstención de Podemos

Una moción con intencionalidad electoral
La abstención de los 83 diputados de Unidos Podemos, ERC, PDeCat, Compromís y Coalición Canaria han llevado a que Dolores Delgado, ministra de Justicia, sea reprobada en el Congreso. Bastaron los 166 votos de PP, Ciudadanos, UPN y Foro Asturias, frente a los 91 de PSOE, Nueva Canarias y PNV, para que la Cámara Baja pida la “inmediata dimisión” de la ministra o sea cesada por Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, si no la presenta.

Antes, la ministra ya había sido reprobada en el Senado por su participación en una comida con el ex comisario José Villarejo, durante la cual se grabaron unas conversaciones que vieron la luz recientemente y en las que parece quedar patente la confianza y familiaridad de la que entonces era fiscal de la Audiencia Nacional con el ex policía.

Lo que ha quedado evidente en el debate de ayer en el Congreso es la débil lealtad del apoyo de los que fueran socios en la moción de censura al Ejecutivo socialista. Tanto Esquerra Republicana como Podemos manifestaron su desacuerdo con que sea el PP quien plantee la exigencia de dimisión de una ministra, aunque no lo respaldaron expresamente y optaron por abstenerse.

Juan Carlos Campo, portavoz socialista, recriminó que tuviera sentido que el Congreso exija el cese de la ministra cuando no gozan de esa competencia, y mostró su rechazo por el abuso hecho de las grabaciones de Villarejo para desgastar al Gobierno.

El PP tildó de “escandalosas” las conversaciones grabadas y aprovechó el debate para lanzar constantes ataques contra la trayectoria de Delgado como ministra, de la que dicen que tiene “una triste hoja de servicio” y reprochan “la nula voluntad” que, a juicio de esta formación, ha tenido para defender a Pablo Llarena en Bélgica.

La reacción de Sánchez ha sido inmediata y ha declarado que no atenderá a la exigencia de dimisión de la ministra. “Lo que les costaba a algunos conjugar el verbo dimitir durante siete años en primera persona y lo poco que les cuesta pedir ahora dimisiones en tercera persona: pues ya les digo que no lo van a lograr”, enfatizó.

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