Denuncian crímenes de guerra en Yemen

Denuncian crímenes de guerra en Yemen

Human Rights Watch pone en duda las investigaciones internas de los saudíes.
HRW reclama crear una comisión internacional para investigar los posibles «crímenes de guerra» en Yemen. En opinión de esta ONG, las investigaciones abiertas por la coalición militar encabezada por Arabia Saudí «carecen de credibilidad y no conceden ninguna reparación a las víctimas civiles».
Los defensores de los Derechos Humanos y la ONU acusan a la alianza liderada por los saudíes de causar víctimas civiles y de bombardear escuelas y hospitales durante la guerra, objetivos, en principio, protegidos.
El bloque que protege los intereses del Gobierno de Abdu Rabbu Mansur Hadi para contener a los insurgentes huti, creó una comisión de evaluación de incidentes, JIAT, en 2016 para analizar los presuntos «accidentes» sucedidos durante la lucha contra los rebeldes. En cambio, para Sarah Leah Whitson, directora de HRW para Oriente Próximo, dicha comisión «ha hecho poco más que encubrir crímenes de guerra».
Así, según señala la ONG, de los 75 incidentes analizados por la JIAT, solo en dos ocasiones se recomendó una investigación profusa o medidas disciplinarias contra los responsables. En el resto, se exculpó a la coalición, por no haber llevado a cabo el ataque o porque el incidente fue clasificado como legítimo o un error.
La directora de HRW ha solicitado que se renueven o se refuercen las investigaciones. «El fracaso del órgano de investigación de la coalición a la hora de realizar análisis creíbles y de adoptar las medidas apropiadas refuerza la urgencia de que los miembros del Consejo de Derechos Humanos de la ONU renueven o refuercen la investigación por las violaciones perpetradas por todas las partes».
Asimismo, HRW sugiere la posibilidad de que se impongan sanciones contra los altos mandos de la coalición que pudieran considerarse responsables últimos de los abusos, así como que Yemen se adhiera al Tribunal Penal Internacional de forma que este pueda intervenir y examinar las posibles ilegalidades.
Leah Whitson también se ha dirigido aquellos gobiernos que comercian con armas hacia Arabia Saudí, refiriéndose a Estados Unidos, Reino Unido y Francia, advirtiendo de que «las investigaciones fraudulentas de la coalición no les eximen de ser cómplices en las grandes violaciones cometidas en Yemen desde marzo de 2015».
Entre los ejemplos que pone la ONG, que vendrían a demostrar la mala praxis de la comisión de investigación, está el ataque contra un pozo de agua en septiembre de 2016, con decenas de víctimas, que fue catalogado como un error no intencionado, a pesar de que HRW constató al menos once caracteres. También, la JIAT tan solo admitió que una zona residencial en la localidad de Moja se vio «afectada parcialmente por un bombardeo no intencionado» en 2015. HRW confirmó 65 personas muertas o heridas.
Igualmente, la ONG denuncia que la coalición tampoco ha cumplido su promesa de ofrecer asistencia a las víctimas. NI tan siquiera en aquellos casos en que la JIAT recomendaba esa ayuda.
Pero HRW no solo se refiere a la coalición liderada por Arabia Saudí como responsable de abusos dentro del conflicto, sino que también los rebeldes hutis han cometido estos crímenes de guerra. La cuestión es que en el caso de los insurgentes no hay siquiera establecidos protocolos de investigación que favorezcan una rendición de cuentas.

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