Cuando el Gobierno pende de un hilo… situación de crisis

Por Mari Ángeles Solís del Río · @mangelessolis1.
Atónitos, sí… ¡¡atónitos!! No encuentro ninguna palabra que refleje mejor la situación política actual. Un partido político que gobierna, acusado de corrupción; y otro partido político que lo sustenta en el poder y no apoyará una moción de censura.
Moción que, por otra parte, defiende hoy un partido con vocación y experiencia de gobierno, un partido que está dispuesto a “echarse el país a los hombros”, como ha hecho siempre. Un partido con historia y pasado, que mira hacia adelante y hacia el futuro… y, acaso, sin tener claro, si esa moción prosperará o no, por falta de apoyos de los demás partidos, que parecen aún no tener claro, que quien apoye está moción está diciendo No a la corrupción.
En la escena dominante donde subyace el poder, existen relaciones políticas, lo sabemos. Y lo sabemos desde que la política es considerada Ciencia, cuando Maquiavelo la describió y parió un manual imprescindible (El Príncipe), del que, quizá, algunos políticos actuales no hayan visto ni el encabezamiento.
En alguna ocasión leí, que podemos considerar la historia escrita como la postura del misionero. Un cuerpo, arriba, ejecuta una acción (desde la superioridad y dominación), y se hunde en otro cuerpo que le espera (desde el sometimiento), abajo. Maquiavelo, en su tratado antes mencionado, nos relata que toda acción de defensa del cuerpo oprimido es legítima.
El escenario es complicado. Tal vez, tengamos que buscar la salida mediante uno de los principios políticos de Maquiavelo: “El del mal menor”. Hace cinco siglos, en época renacentista, este politólogo aconsejaba “tomar por bueno el partido menos malo», ya que hay circunstancias en las que, las únicas opciones, son “lo peor» y “el mal menor». Y, en mi opinión, hay que buscar el bien o, en este caso, el mal menor, ya que, los receptores de toda acción política, ejecutada en los próximos días, serán los ciudadanos de este país.
¿Cuál es la mejor de las fórmulas? No voy a presumir de estar en posesión de la verdad, porque considero, incluso, que, ni en las altas esferas de todos los partidos está clara la respuesta. A la espera de: la dimisión de un presidente inepto perteneciente al partido que enarbola la bandera de la corrupción, el apoyo o no apoyo a la moción de otro partido que tolera la mediocridad y se arrastra inexorablemente hasta la derecha más rancia y provinciana que dominó este país, la victoria de la moción presentada por el Partido que puede echarse a sus hombros el país, la convocatoria de elecciones… Todo es posible. Tiempo al tiempo. Esperando lo mejor para el país y para los ciudadanos.

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