“Cómo Tinder puede frenar el Coronavirus”, por Moncho Blanco Oliver.

@Moncho_Blanco. Periodista especializado en digitalización, comercio electrónico, marketing y recursos humanos.

Si, este es el típico titular de clickbait fácil para captar inicialmente tu atención. No, Tinder no va a frenar el Coronavirus. Y menos a estas alturas, donde ya está desatado. Pero su tecnología si podía haberlo hecho, y vamos a explicar cómo.

Que el Coronavirus va a marcar un antes y un después en la historia del s XXI es una evidencia. No solo a nivel económico, donde puede que cause el mayor desastre visto en la historia desde el crack 1929 o la II GM, si no en la sociedad. Cómo nos organizamos, cómo actuamos, cuáles son las maneras de relacionarse entre países y cuáles son los peligros reales que acechan nuestros modos de vida actuales, son cuestiones que están ahora en entredicho.

El miedo a que el Corona sea solo la primera de una nueva generación de epidemias y virus que asolarán el mundo en los próximos 50 años, va a hacer que individuos, empresas y estados inviertan fuertemente en prevenir futuros desastres similares. Los países están poniendo a prueba mecanismos de control social que raramente eran utilizados, y seguro que querrán mejorarlos para el futuro. Creo que los errores cometidos en el tratamiento de esta crisis sanitaria mundial deberán ser suficientes para sacar lecciones muy valiosas de cara a la gestión de futuras problemáticas similares. Y, sin entrar a valorar la actuación de cada uno de los Gobiernos europeos, uno de los errores más graves ha sido no utilizar las tecnologías existentes para ayudarnos a evitar la propagación.

Me refiero al uso de la geolocalización de los teléfonos móviles, y el cruce de datos de usuarios, cosa que ya es común a campos como los servicios, la publicidad y el comercio electrónico, y que podrían haber sido utilizadas como medidas para contrarrestar la difusión del contagio entre la población. Y es que hay mecanismos totalmente operativos, que hemos dejado pasar. Herramientas que nos brinda la tecnología del s. XXI, que podrían haberse usado para frenar la expansión del virus. Probablemente exigían violar alguna política de privacidad o quebrantar la dichosa GDPR de algunos ciudadanos, pero creo que ahora mismo, todos lo firmaríamos gustosos en lugar de tener que quedarnos encerrados. Intentaré poner un ejemplo para ilustrarlo con claridad.

Supongamos el siguiente caso. Un país, España, por ejemplo, detecta el primer caso de un paciente contagiado dentro de sus fronteras. Este paciente se interna en un hospital, se le aísla por completo, y se le pone en cuarentena. Hasta aquí, todo muy parecido a como hemos visto actuar a nuestro gobierno. Ahora bien, si en ese mismo momento, el estado hubiese intervenido también el teléfono móvil del paciente cero, y con el uso de la geolocalización de este, podrían haberse anticipado a los acontecimientos. ¿De qué manera? Usando la tecnología que ya usan hoy empresas como Tinder, Glovo, Uber, Google Maps, o casi cualquier aplicación que tengas instalada en tu móvil.

Pongamos que este paciente ha sido infectado en un país ya en contagio, y que volvió a España en avión y desarrollo síntomas a los 2 días de haber aterrizado. Mediante la geolocalización del teléfono, el gobierno debería ser capaz de detectar todos aquellos dispositivos con los que el móvil del infectado se cruzó, compartió espacios cerrados durante X periodo de tiempo, número de personas a las que visitó, saludó, y tuvieron contacto con él durante las 48–72 horas que pasaron entre el aterrizaje, y el ingreso del paciente.

Si contamos a todos los pasajeros del avión, familiares directos del infectado, amigos, compañeros de trabajo, la farmacéutica que le vendió el primer paracetamol, y la otra docena de personas que se cruzase en esos 2 días, podríamos hacer una lista de (más o menos) 300 personas a las que localizar, ingresar, y hacer una prueba para ver si también han sido contagiados.

En caso de que 2,5 de ellos hubiesen sido contagiados, (2,5 por ser la tasa de personas que de media contagia un infectado por COVID-19,) solo habría que repetir el ejercicio otras 2,5 veces, con los dispositivos de estas personas, acotando a partir de la franja horaria en que compartieron espacio con el infectado 0. Lo que estaríamos haciendo es lo mismo que hace Tinder para encontrarte una pareja cerca de ti, pero en este caso el match es más siniestro, y te puede mandar un par de semanas de cuarentena al hospital.

Este ejemplo contado rápido, y que puede tener algunas lagunas (legales más que técnicas), es solo otra aplicación que puede tener la misma tecnología que usamos hoy para ligar, para coger un taxi o para programar el GPS del coche. La geolocalización de nuestros dispositivos móviles es una de las fuentes de datos más valiosas que existen, y lo es por ejemplos tan concretos como este. Además, España es uno de los países del mundo con mayor penetración de tecnología móvil y de Smartphones por habitante. Por supuesto que no todo el mundo tiene activada su geolocalización, o qué coño, no el 100% de la ciudadanía tiene móvil. Pero me extraña que no se hayan aplicado estas prácticas a la hora de intentar frenar el Virus. De hecho, hay artículos en Internet que cuentan como Corea del Sur ha actuado frente al virus, y era mediante el uso de la geolocalización de sus ciudadanos. Los asiáticos un paso por delante.

No estamos hablando de tecnología futurista, de tener que esperar grandes avances tecnológicos o de cosas inventadas. Si Google y Facebook saben quiénes somos, donde estamos y con quién nos relacionamos en cada momento, es evidente que sería de más utilidad el uso este potencial para salvar al mundo de pandemias, en lugar de ofrecerme anuncios personalizados sobre productos de Amazon o recomendarme amistad con gente con la que coincidí una vez en mi vida.

Lo que quería decir sin extenderme tanto, es que esto no volverá a pasar. O por lo menos, no pasará de la misma manera. Creo que los Estados darán un paso adelante, y legislarán de tal manera que, por lo menos en situaciones de emergencia, puedan tener el control absoluto sobre los datos que se generan dentro de sus fronteras. Aquí se abre un debate eterno, sobre privacidad, libertad, derechos, etc., etc. Pero ahora que por primera vez las nuevas generaciones occidentales estamos viviendo algo que se salga de nuestra privilegiada existencia, creo que seremos menos puritanos y más pragmáticos a la hora de conceder derechos al estado para que investigue nuestros móviles. Al fin y al cabo., ¿Alguien piensa que no lo hacen ya? Pues ya que lo hacemos, vamos a hacerlo bien.

Stay save, keep fighting.

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2 thoughts on ““Cómo Tinder puede frenar el Coronavirus”, por Moncho Blanco Oliver.”

  1. Artículo que no deja de sorprenderme. La privacidad esta por algo. Las revoluciones se alimentan de ella. En el caso de que esta “democracia” se convierta en dictadura, sería muy fácil cortar la cabeza del primero que la alze. Ya los tienes localizados y sabes cuando y como se reunen. Mejor apelamos a la responsabilidad de cada uno, que somos adultos…

  2. Hola Adri,

    Muchas gracias por leer el artículo y por tu comentario. Por supuesto que el tema de la privacidad es importante, es un derecho fundamental y hay que tenerlo en cuenta. De hecho, como digo en el artículo, es el principal escollo, ya que debe ser protegida.

    Pero creo que en casos excepcionales se deben valorar medidas excepcionales. Y creo que antes o después, los estados se dotarán de herramientas legales para ello. Lo importante es que el uso que se haga de estos datos, sea el correcto.

    Un saludo.

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