Cómo celebraron la Nochevieja por países: desde tirar platos contra las puertas en Dinamarca hasta las 108 campanadas en Japón

Cómo celebraron la Nochevieja por países: desde tirar platos contra las puertas en Dinamarca hasta las 108 campanadas en Japón

Si a veces es raro eso de comer uvas para despedir el año, más sorpresas nos encontramos por ahí fuera. Demos un repaso a la Nochevieja por países.

La tradición española nos la conocemos al dedillo. Comemos uvas de la suerte, brindamos con cava, llevamos alguna prenda de color rojo o nos preparamos para fiesta con las cositas del cotillón. Ahora bien, ¿cómo es en otros países?

En este repaso de la Nochevieja por países que celebraron que se va un año y entra otro vemos cosas francamente raras y en muchos casos, divertidas.

Por ejemplo, En Grecia a las cartas o a los dados. Si tienes suerte en el juego, tendrás suerte en el año entrante. Por si no fuera suficiente, sirven pan con albahaca, habiendo escondido una moneda, como hacemos aquí por Reyes. Quien la encuentre, suerte asegurada.

En Japón redoblan la apuesta por la buena suerte. Se hartan a dar campanadas. Hasta 108, para reflejar los deseos y los pecados de la religión budista. Así se deshacen de pasiones y deseos terrenales, encarando el nuevo año olvidando los pecados del anterior.

Más raros son en Dinamarca, donde tienen por costumbre tirar platos contras las puertas de las casas de sus amigos. No es que quieran acabar con esa amistad. Con ello muestran su afecto y le desean suerte.

Cuantos más trozos de los platos se acumulen, mayor será la suerte. Asimismo, guardan una bala en la  recámara y a las doce en punto todos deben saltar encima de una silla para atraer a la suerte propia.

En Chile, con un arraigo familiar tan fuerte, los chilenos de la ciudad de Talca pasan la Nochevieja en el cementerio. De ese modo, tras iluminar las tumbas con velas y adornarlas con flores, reciben el año con sus seres queridos ya fallecidos.

En este repaso de la Nochevieja por países no podemos olvidar la italiana. En el país transalpino sirven lentejas en la cena. La tradición tiene su origen en la bolsa de esta legumbre que los romanos anudaban al cinturón. Con ello, confiaban en que la magia del nuevo año las convirtiera en monedas de oro.

Por su lado, en Puerto Rico, además de comer uvas, lanzan cubos de agua por las ventanas. Así ahuyentarán a los malos espíritus. Si están en la playa, algo que no es raro, se suple dejándose caer de espaldas hacia el mar.

En Perú también comen las uvas de la suerte, pero por debajo de la mesa. Además, con el fin de adivinar cuál será la suerte económica del año entrante, pelan una patata completamente. Otra la pelan a media y una tercera la dejan sin pelar.

A renglón seguido, las tiran por debajo de la cama y luego, sin mirar, cogen una. Si es la pelada, mal asunto. Si es la pelada a medias, habrá algunas dificultades, pero, si es la tercera, sin pelar, la cosa irá viento en popa.

Ahora nos fijamos en Filipinas en este repaso de la Nochevieja por países. En este archipiélago asiático también asumieron la tradición de las uvas. Sin embargo, no es suficiente para traer suerte.

Para ello, abren ventanas y puertas para que entre la buena fortuna. También se visten con lunares para ganar más dinero. Con todo, lo más sorprendente es que los niños salten durante la medianoche para que crezcan.

Muy emotiva es la celebración en Reino Unido, donde sus moradores salen a la calle, se ponen en círculo y cantan Auld Lang Syne. Particular es la creencia en Escocia e Irlanda del Norte, donde piensan que la suerte estará en función de quien sea la primera persona que entre en sus casas. Si es un hombre alto y de pelo oscuro, la fortuna está asegurada.

Rara sí que es la tradición en Johannesburgo (Sudáfrica). Allí, los habitantes del distrito Hilsboro tiran por la ventana muebles y electrodomésticos. De ese modo intentan deshacerse de los problemas del pasado. No obstante, por razones obvias de seguridad, cada vez lo hacen menos.

Para terminar este selecto repaso de la Nochevieja por países, nos vamos a Rumanía. En la parte este de este país se celebra con el tradicional baile de los osos. Se organiza un desfile por las calles con varias personas disfrazadas de osos y ataviados con borlas de color rojo sangre.

Bailan, entonces, acompañados por tambores y un domador para espantar a los malos espíritus del nuevo año. A ello se une que intentan escuchar las conversaciones de los animales. Si las entienden, tendrán suerte durante todo el año.

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