Comienza a destaparse la manipulación judicial contra Lula en Brasil

Comienza a destaparse la manipulación judicial contra Lula en Brasil

Con el objetivo de lograr la destitución de Gilmar Mendes, magistrado del Tribunal Supremo, los fiscales de la operación Lava Jato que investiga la corrupción en Brasil, reunieron datos e información. Deltan Dallagnol, coordinador del equipo de investigación en la ciudad de Curitiba, ha liderado al grupo de fiscales que pretenden encontrar la verdad.

En un chat que comparten los fiscales, a los que une la contienda contra el magistrado, se mostró el pasado 19 de febrero su buen ánimo: “Chicos, esta historia de Gilmar hoy!!! (…) Que Paulo Negro ha sido arrestado”. La conversación traslada la intención de rastrear una presunta relación entre el magistrado y Paulo Vieira de Souza, Paulo Negro, detenido en Curitiba, condenado en la operación Lava Jato y posible testaferro de políticos del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB). La apuesta era que el nombre de Paulo Negro constase como beneficiario de cuentas en Suiza, material que ya estaba siendo analizado por investigadores europeos.

Por su parte, Mendes, al conocer las conclusiones de los fiscales, ha manifestado que “los fiscales sacan conclusiones completamente irresponsables”, en la sede del tribunal, en Brasilia. “Me parece que es la revelación de un cuadro de desmanes”, ha subrayado acerca de las informaciones publicadas por The Intercept.

Se han generado dudas acerca de si los fiscales se excedieron en sus competencias y la imparcialidad del juez Moro, una vez han sido publicadas las conversaciones privadas del chat y que compartían entre ellos. Todo un terremoto político ha provocado en Brasil este caso de corrupción, en el cual hay ya más de 150 personas condenadas, incluidas entre ellas Luiz Inácio Lula da Silva.

Según el artículo 102 de la Constitución de Brasil, los magistrados del Supremo no pueden ser investigados a no ser que exista autorización de sus pares, y a no ser que se produzcan en una investigación en curso, lo que se conoce como investigación cruzada. Para este caso, la investigación recae sobre la Fiscalía General. Celso Três, fiscal que no tiene relación directa con el caso, ha declarado a El País que esas conversaciones reflejan una   “violación grave del debido proceso legal”. Considera que los fiscales de Curitiba mostraron su intención de desviar la investigación con el fin de ir contra el magistrado. “No estoy defendiendo a Gilmar, pero está muy claro que iban tras él”.

Celso Três ha trasladado que los fiscales podrían mandar a la Fiscalía General material acerca del juez Mendes en el caso de que las pruebas hubieran sido encontradas de modo accidental en el transcurso de la investigación. “Eso presupone fundamentalmente que la prueba te caiga del cielo”, asegura. “No existe el descubrimiento fortuito de una prueba cuando buscas algo”, indica.

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