China cierra el paso al Bitcoin

Lo hace ante el excesivo consumo eléctrico y el riesgo financiero.
Las autoridades chinas creen que las criptomonedas no son una industria estratégica. Por ese motivo, los gobiernos provinciales han recibido la orden de empujar de forma activa a las empresas en sus regiones para que abandonen la industria del minado de este medio digital de intercambio. Previamente, se cerraron bolsas locales de Bitcoin y se prohibieron las ofertas iniciales de moneda. Hay muchas mineras de Bitcoin que se han establecido en áreas remotas sin ni siquiera formalizar una empresa. Incluso han llegado a operar al margen de las regulaciones chinas que prohíben a los usuarios comprar electricidad directamente y no a los operadores de la red eléctrica.
Según Liao Xiang, consejero delegado de Lightningasic, el gigante asiático mina cerca de tres cuartas partes de los bitcoin mundiales. En China hay varias regiones ricas en carbón o energía hidroeléctrica dónde la electricidad es barata, como en Xinjiang, Mongolia interior, Sichuan y Yunnan, lo que es aprovechado por los mineros chinos. El país asiático consume el 0,17% de la electricidad mundial.
Las autoridades chinas invierten y aplican políticas industriales para encabezar sectores estratégicos como la inteligencia artificial y la robótica, pero, al no considerar a las criptomonedas como una industria estratégica, le retiran su apoyo. Además, el minado de Bitcoin consume gran cantidad de electricidad y fomenta la especulación con divisas virtuales, además de no prevenir el riesgo financiero y no desincentiva las actividades que se desvíen de las necesidades de la economía real.
La medida a aplicar por los gobiernos regionales consiste en hacer cumplir estrictamente las políticas de consumo de electricidad, uso del suelo, cobro de impuestos y regulación medioambiental, forzando, así, la desaparición del minado. Esto obliga a que las mineras chinas trasladen sus operaciones a otros países, con electricidad barata y clima frío para evitar el sobrecalentamiento de los equipos informáticos. Canadá, Islandia, el este de Europa y Rusia son los principales candidatos. Según señala liado, “La dificultad reside en que asentarse en otros países requiere tiempo y capital para construir centros de datos a gran escala. Consume mucha electricidad y el típico parque industrial no cumple los requisitos”.

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