“Charlatanes”, por Francisco Estepa Vílchez.

Francisco Estepa Vílchez.

Ahora que parece que ya hemos pasado lo peor de la pandemia, viendo como fallecían miles de personas en las residencias de mayores, el problema que más preocupa a una parte de los españoles, es que unos cuantos delincuentes, sin delitos de sangre y ya condenados, han salido de la cárcel con la esperanza de mejorar la convivencia en España y en Cataluña, intentando una estrategia diferente a la del Partido Popular, que estaba basada en la crispación y la confrontación entre españoles.

Parece que algunos ven peligrar ese caldo de cultivo que alimenta el odio, el fascismo y los autoritarismos y por eso están dispuestos a hacer cualquier ridículo o sobre actuación, con tal de mantener con las tripas encendidas a una parte de los españoles a los que parece que los problemas más cercanos les importa un pimiento.

Miles de autónomos y trabajadores angustiados por su futuro y el de sus familias, ven como quienes aspiran a gobernar España desde la derecha, se pasean por Europa hablando mal de nuestro Gobierno y de nuestro país. Es fácil que algunos estén tan desesperados que no puedan ver la diferencia entre una derecha que intenta pasar página a la mayor etapa de corrupción política en toda España durante la Democracia y una izquierda que intenta hacer que todos podamos superar esta pandemia de la mejor forma, tanto empresas, autónomos, trabajadores, jubilados y los jóvenes que son el futuro de nuestro país.

Después de más de cuatro décadas de Democracia, ya sabemos que es lo que motiva a un político en la derecha, al que no le preocupa lo que piensen de él, porque cuando mete la mano la derecha parece que es lo normal y no pasa nada. Por eso, me cuesta entender las convicciones de quienes defienden al PP o a VOX y son honrados, tanto como a quienes utilizan un partido de izquierda para meter su mano y desprestigian el legado de miles de hombres y mujeres que lo dieron todo por defender la Democracia, la igualdad y la justicia. Seguramente en todos los cestos hay alguna fruta podrida, pero no puede ser excusa para la resignación.

Esta semana en la ciudad de Jaén se ha asistido a otro episodio de esos “charlatanes” de la regeneración, cuyas trayectorias dejan patente que los «salva patrias» siempre van buscando lo mismo… denostar a todos los demás y tratar de mantener un sueldo público sin trabajar y sin aportar nada a cambio. Esta vez han sido 3 concejales de Ciudadanos los que han traicionado a su partido y a sus votantes con una posible moción de censura junto al PP, poniendo en peligro la estabilidad del Gobierno de esta capital de provincia que tiene a un ex alcalde del PP esperando una sentencia por corrupción durante su mandato. Afortunadamente mucha gente ya conoce la trayectoria de estas 3 personas, su escasa capacidad de gestión y a qué intereses sirven. La ciudad de Jaén ya ha sido estafada 2 veces por «charlatanes salva patrias»…  veremos si es engañada una tercera vez con la excusa de que Jaén merece algo más.

Me enseñó un buen profesor, que politizar un asunto era llevarlo del ámbito privado al ámbito público con la intención de conseguir algo y parece que la tragedia que han sufrido miles de personas en muchos centros y residencias de mayores, no interesa politizarla para depurar responsabilidades penales y tratar de evitar que vuelva a suceder.  En su lugar, el conflicto con los independentistas catalanes, muy politizado, que tuvo un momento importante cuando la Justicia condenó a quienes incumplieron la Ley y terminaron en la cárcel, sigue siendo lo que más importa a los charlatanes de la derecha española, incapaces de aceptar la voluntad del pueblo que de forma democrática ha puesto nuestro futuro en manos de Pedro Sánchez y un Gobierno progresista.

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