La película más peligrosa de la historia: casi 100 personas atacadas por leones

La película más peligrosa de la historia: casi 100 personas atacadas por leones

Roar es la película más peligrosa de la historia. El rodaje estuvo repleto de ataques de leones y felinos que sobrepasaron la ficción. “Ningún animal fue dañado para hacer esta película. 70 personas del elenco y la producción sí”. Con este eslogan fue presentada la película Roar. Esto la convierte en la película más peligrosa de la historia. Nos lo ha contado mundo.sputniknews.

La protagonista de la cinta es Tippi Hedren, actriz inolvidable por su interpretación en The Birds (Los pájaros) de Alfred Hitchcock, y madre de Melanie Griffith.

A principios de los 70, Tippi Hedren y Noel Marshall, su esposo por aquellos años, tuvieron la idea de grabar una película en la que los principales protagonistas fuesen leones y tigres. No tardaron en descubrir la peligrosidad del proyecto, puesto que corrían peligro vidas humanas.

La idea del film partió de Hedren, ya que permaneció mucho tiempo en África rodando Satan’s Harvest y Mister Kingstreet’s War. Marshall estuvo con ella durante aquel rodaje. Realizaron un safari en Mozambique y, allí, fueron testigos de cómo una gran manada de 30 leones había ocupado una casa abandonada. El matrimonio era consciente por entonces de la difícil situación de los felinos en África, como consecuencia de la caza ilegal.

Quedaron impactados por aquella escena y pensaron que ése sería un buen argumento para una película: la lucha de una madre para salvar a sus hijos ya que la familia vivía en una finca, la cual se encuentra rodeada de leones. A su vez, el padre de familia, zoólogo, ha de rescatarlos antes de que fuese demasiado tarde. Esa era la trama del film.

Marshall y Hedren lograron convencer a su familia para que formaran parte del rodaje: John y Jerry, hijos de Marshall, y Melanie Griffith, hija de Hedren. El problema surgió en el modo de rodar la película.

La idea de rodarla en África quedó descartada ya que resultaría imposible encontrar allí tantos animales domesticados como los que necesitaban utilizar. Por tanto, tomaron la decisión de rodarla en Estados Unidos puesto que allí no está estrictamente regulado el tráfico de felinos. Entonces, compraron una finca en Acton, zona desértica en California, lugar que años más tarde se convertiría en un santuario de animales.

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