Editorial “Carta Magna”

Es signo virtuoso que todos critiquen la Constitución en alguna de sus partes. Se confirma en la historia una Carta Magna cuando se configura como punto de encuentro de las voluntades políticas de todos los ciudadanos, compartiendo instituciones y renunciando a parte de la verdad de cada uno. Por eso todos la critican.
Como Constitución o Carta Magna definimos el acervo de derechos y deberes de todos los ciudadanos, así como los límites de los poderes públicos que protagonizan el ordenamiento jurídico y político. Desde el punto de vista democrático la Constitución es el marco para conseguir nuestros objetivos y ambiciones colectivas.
Cada grupo político persigue, cada ciudadano aspira, a metas cuyo cumplimiento o alcance se alcanzarán navegando por una ley fundamental que les tiene que permitir alcanzarlas. Por eso la Constitución debe ser siempre un punto de encuentro entre ciudadanos. Tiene que contener la defensa de la igualdad de derechos y obligaciones de todos los habitantes, vivan donde vivan, tengan el color de piel que tengan, profesen la religión que profesen o voten al partido que hayan elegido.
Y como la Constitución es un denominador común, precisamente por ello, nadie puede sentirse satisfecho con la mediana de sus pretensiones en relación a los demás. Por eso una Constitución que se precie es una fuente inagotable de disenso, pero sobre todo un motor inigualable de consensos, medios y objetivos colectivos.
La reforma de la Constitución debe hacerse si se cumplen tres objetivos básicos: la necesidad, el consenso y la objetividad. Toda reforma debe tener como motivación la necesidad de un cambio para el mejor funcionamiento de nuestra estructura política. Al mismo tiempo tiene que estar acordado por una mayoría cualificada de la sociedad. Y, en tercer lugar, debe plasmarse objetivamente y con claridad en su articulado.
Hoy es el Dia de la Constitución española de 1978, con la que discrepamos en algunos de sus puntos, pero que compartimos con aquellos que tampoco piensan como nosotros. Ése es precisamente su valor.

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