Editorial “Burbujas financieras y pompas de ladrillo”

Que la creación de la burbuja inmobiliaria en España fue creación de Rodrigo Rato sólo lo pone en duda el Partido Popular. Una catástrofe sin precedentes que dio lugar a que la crisis financiera internacional impactara con mayor virulencia en la cara de los trabajadores españoles.
La Ley 7/1997, de 14 abril, de liberalización del suelo supuso un daño sin precedentes comprobables por los resultados que provocó. Los bajos tipos de interés, la avidez financiera del crédito, la espiral rentabilidad-precio de la vivienda, dio lugar a una burbuja que nadie supo controlar.
Fue el Gobierno socialista, como reconoce Pedro Solbes, el primero en darse cuenta, advertir y tomar medidas contra esa pompa de ladrillo. Pero también -corrige el exministro-, lo hizo de forma tímida e insuficiente.
A diferencia del PP, Pedro Solbes ha tenido la humildad suficiente como para reconocer lo que se hizo mal en tiempos en los que todo el mundo creía que todo se estaba haciendo bien. Cabalgábamos, gracias a algunos, a lomos de un crecimiento que nos dejó tres millones de pisos vacíos.
Luego llegó Guindos y comenzó su mandato diciendo que el sistema financiero español tenía un agujero de 60.000 millones de euros. Esta imprudencia temeraria dio lugar a que se fugaran 250.000 millones de euros de los depósitos de los bancos y de las cajas.
No le bastó a Guindos con la imprudencia verbal sino que dispuso varios decretos que terminaron de disparar ese margen en los tipos. En resumidas cuentas: Guindos fue el responsable de que el sistema financiero español tuviera que ser rescatado y Rato de la creación de la burbuja de ladrillo que arruinó a trabajadores y clases medias.

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