Editorial “Brecha salarial”

La desigualdad de género es fruto de la desigualdad económica que persiste en un sistema a veces incompatible con la libertad de una buena parte de la sociedad. Esto nos enseñan los socialistas clásicos y los pensadores marxistas.
Sea como sea, lo cierto y verdad es que es responsabilidad de toda una sociedad cuyo progreso es incompatible con la desigualdad. Por lo tanto se trata de un reto, no sólo para las mujeres, sino para todos los hombres.
La decisión tomada por los periodistas británicos de reducirse el sueldo tiene un contenido simbólico más que apreciable. El mensaje es que el dolor ajeno nos es propio y que la desigualdad que atenta contra los derechos y la renta de las mujeres es una cuestión de todos.
Empero, cuando se produce un reto feminista, la derecha se caracteriza por soltar toneladas de caspa. Expertos en el detalle y en el exabrupto, los conservadores atienden antes al requiebro interesado que al incesante goteo de mujeres asesinadas, diferencias de renta o, simple y llanamente, viejas y nuevas formas de explotación sexual.

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