“Caleidoscopio sobre GALDÓS” (1), por Alfredo Liébana Collado.

Alfredo Liébana Collado.

Galdós, a diferencia de otros escritores, tuvo mucho reconocimiento en vida, por ello en este artículo indicamos algunas opiniones de diferentes ideologías que han valorado su estilo y su compromiso social.

      Leopoldo Alas “Clarín” (1852-1901) realiza un retrato de Galdós en su obra “Madrid” en 1912 donde indica su influencia de la literatura inglesa, al centrarse en la vida social y en los criterios morales, por eso fueron populares enseguida “Los Episodios Nacionales”, además el formato en capítulos en los periódicos los hizo asequibles a cualquier persona, ya que en esa época la prensa era muy variada, se encontraba en los cafés y estaba en el meollo de las conversaciones.

Lo más valorado era su claridad y cercanía, así como el sentido práctico y de justicia que destilan sus obras, con lo que reforzaban el valor de lo público. Clarín plasma en una metáfora diciendo que Galdós baja desde el Sinaí de la poesía al Moisés de la Biblia al revelar al pueblo los mandamientos con los grandes criterios morales, o lo que es en el dicho popular bajar desde las alturas de lo idílico de la belleza poética a mezclarse con el pueblo llano y reforzar su sentido de lo que se debe hacer o no.

Clarín fue un escritor, jurista, catedrático universitario y crítico literario en la prensa en sus brillantes “paliques” satíricos y un liberal muy vinculado a la Institución Libre de Enseñanza.

Juan Valera (1824-1905) en su libro “Ecos Argentinos” (1901) hace una historia literaria del siglo XIX y cita a Galdós como un novelista comparable a Balzac y a Dickens por la capacidad creadora de personajes que representan a la emergente clase media del momento.

Juan Valera fue director de periódicos, liberal moderado, culto, políglota, diputado a Cortes, secretario del Congreso y un reconocido escritor, que estuvo a caballo entre el realismo y el romanticismo. Gerald Brenan indicó que fue uno de los más brillantes críticos literarios del siglo XIX.

Marcelino Menéndez Pelayo (1856-1912) en su “Crítica literaria” en 1908 indica que Galdós es un genio de la novela donde están muy estudiados sus personajes y el ambiente en donde se desarrollan, indica que su pincelada brillante es la de Goya, el pintor del levantamiento ante el invasor francés y Ramón de la Cruz, dramaturgo español del siglo XVIII que define a Galdós como el descriptor del casticismo madrileño en forma de sainete o de entremés. En “Fortunata y Jacinta” lo esencial es el reflejo de los sentimientos de los personajes y del alma humana producto de una minuciosa observación con pinceladas de iluminismo.

Marcelino Menéndez Pelayo, escritor y político conservador en dos legislaturas, neocatólico, contrario al krausismo y catedrático en la Universidad de Madrid, propuesto al Nobel en 1905, fue hasta su fallecimiento, director de la Biblioteca Nacional durante 14 años.

Antonio Maura (1853-1925) en abril de 1920 en el “Boletín de la Real Academia” indica que Goya refleja con vigor las penurias de las clases populares y las angustias, trapacerías y progresivos anhelos de las clases medias.

Antonio Maura político del partido Liberal que luego evolucionó al Conservador, presidente del Consejo de Ministros en cinco ocasiones, creador del Instituto de Reformas Sociales que resultó vivero de significados socialistas como Fabra Rivas, responsable de uno de los procesos electorales más limpios de la época, el de 1903, donde entraron seis republicanos y un liberal de ocho por el distrito de la ciudad de Madrid, Joaquín Costa entre ellos, antecedente del proceso electoral en el que el propio Galdós sería diputado por Madrid siete años más tarde con la conjunción republicano socialista y en la que Pablo Iglesias sería diputado por primera vez.

Ramón Pérez de Ayala (1881-1962) en “Las Máscaras” indica la relación entre Galdós y Cervantes en el desarrollo de la novela y su capacidad de reflejar ambientes.

Ramón Pérez de Ayala escritor que inició su carrera en el Krausismo y que evolucionó al Modernismo, colaborador en los periódicos de la época en donde publicó novelas por entregas, intenso viajero por Europa y EEUU incluso corresponsal de guerra en la primera Guerra Mundial, académico de la lengua y redactor con Ortega y Marañón del “Manifiesto al servicio de la República” de gran repercusión en 1931 fue posteriormente director del Museo del Prado y embajador en Londres, discrepando con Azaña y con su política de enfrentamiento social para al final exiliarse en Inglaterra.

José Ortega y Gasset (1883-1955) en su tomo III de las Obras Completas se refiere a la ausencia de la España oficial en el funeral de Galdós, a excepción de la presencia protocolaria del ministro de Instrucción Pública. En un decreto posterior del gobierno se compara a Galdós con Campoamor, Ortega señala que este es un falso contraste, ya que si Galdós era el genio, Campoamor era sólo el ingenio.

Ortega filósofo, ampliando estudios en Alemania, vocal de la Junta de Ampliación de Estudios, diputado en la segunda República de 1931 a 1933 por la Agrupación al Servicio de la República, posteriormente se alejó de la deriva de la República, terminando exiliado. Siempre estuvo muy centrado en la colaboración periodística, tanto en “El Sol”, como en “La Revista de Occidente”, donde publicó muchas de sus obras por capítulos. Es considerado uno de nuestros pensadores de mayor proyección internacional.

José Martínez Ruiz “Azorín” (1873-1967) en “Lecturas españolas” indica que Galdós ha contribuido a crear la conciencia nacional junto con Costa y Menéndez Pelayo. Ha revelado España a los españoles. Especialmente Madrid, Toledo y Cantabria han sido las estampas más desarrolladas en sus personajes literarios. Es de señalar también sus crónicas viajeras a Portugal, Inglaterra e Italia.

en “Lecturas españolas” dice: “Y, sin embargo, este hombre, vejado injustamente, ha revelado España a los ojos de los españoles que la desconocían; este hombre ha hecho que la palabra España no sea una abstracción, algo seco y sin vida, sino una realidad; este hombre ha dado a ideas y sentimientos que estaban flotantes, dispersos, inconexos, una firme solidaridad y unidad. (…) D. Benito Pérez Galdós, en suma, ha contribuido a crear una conciencia nacional”.

Azorín fue un colaborador periodístico habitual, entre otros en El Mercantil Valenciano, El Pueblo, La Vanguardia y ABC. Fue cinco veces diputado entre 1907 y 1919, siendo Subsecretario de Instrucción Pública. Durante la guerra civil se exilió en Francia. Autor de múltiples ensayos, especialmente sobre Castilla y Miembro de la Real Academia.

Antonio Zozaya (1859-1943) en “Galdós, La Lectura” en 1920 indica que con Galdós termina definitivamente el siglo XIX, pronostica que se llamará el siglo de Galdós como en Inglaterra se llama el siglo de Shakespeare y que Galdós es un digno heredero de Cervantes.

Antonio Zozaya, discípulo de Giner de los Ríos, Salmerón y Gumersindo de Azcárate destacó como periodista, fundó la Biblioteca Económica Filosófica y fue Académico de Ciencias Morales y Políticas. Escritor de novelas y traductor de obras de filosofía. En la política participó en la fundación de Izquierda Republicana. Escribió con mucha frecuencia en los periódicos como “El Liberal” y “La Libertad”, llegando a los 8.000 artículos. Se exilió en México, donde falleció.

Muchos otros han realizado comentarios elogiosos sobre Galdós, siendo recogidos aquí sólo algunos de ellos, en otros artículos posteriores se ampliarán estas semblanzas.

1 thought on ““Caleidoscopio sobre GALDÓS” (1), por Alfredo Liébana Collado.”

  1. Enhorabuena Alfredo, por tu artículo. Precisamente he aprovechado el confinamiento para acabar de leer los “Episodios Nacionales”, a Galdós lo comencé a leer con 10 años en una selección de textos, que contenía “Misericordia” y el episodio de la batalla de Trafalgar y desde entonces ha sido uno de mis autores preferidos.

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