Bruselas amenaza con no dar los fondos a España si no profundiza en el despido libre

Bruselas amenaza con no dar los fondos a España si no profundiza en el despido libre

Lo que verdaderamente quiere Bruselas, la Comisión Europea, es el despido libre en España. Reducir al máximo la indemnización por despido y flexibilizar sin complejos la contratación. En definitiva aquello que más se acerca el despido libre.

Ya lo planteó Holanda en julio, cuando se discutían los fondos para la recuperación económica y social. De ellos, corresponden a nuestro país 140.000 millones de euros, 72.000 en transferencias directas sin devolución.

Para ello, el Gobierno de Pedro Sánchez debe acometer profundas reformas, entre otras profundizar en el terreno laboral. Así, Bruselas vigila y queda apenas un mes para que el Ejecutivo presente el plan español.

La Comisión ve con preocupación que Sánchez rectifique en aspectos definitivos que aportarían, dicen, flexibilidad. Sería el caso de priorizar los convenios de empresa frente a los sectoriales, o que no se aborde la temporalidad de los contratos y el paro juvenil.

En definitiva, Bruselas exige “una reforma integral y ambiciosa del mercado laboral” como “primera prioridad”, en palabras de Valdis Dombrovskis, vicepresidente del Ejecutivo comunitario, a El País.

Es una de las tres patas del plan de recuperación que España debe abordar para desbloquear los millones que deben llegar. Esto es, empleo, pensiones y unidad de mercado.

La reforma de 2012 contemplaba prácticamente el despido libre

“La economía española sufre debilidades estructurales antiguas, que la pandemia ha hecho aún más visibles”, sostuvo el también comisario del Euro y Diálogo Social.

De ahí que España sea el segundo Estado miembro que más fondos recibirá, solo después de Italia. “Desde esa perspectiva, por supuesto, es muy importante que España haga bien su plan”, agregó.

Ya hace más de un año, Bruselas advirtió de que “cualquier nueva medida” en la reforma laboral sólo se adoptara “tras haber evaluado de forma cuidadosa su potencial impacto y manteniendo los logros de pasadas reformas”.

Si bien es cierto que la Comisión tiene en un alto valor el plan de reformas que aborda el Gobierno español, también avisa. Al Ejecutivo comunitario le gusta la reforma laboral de 2012, que prácticamente contempla el despido libre.

De ahí que, aunque no diga que sea intocable, Bruselas vigile que el camino que inicie la recuperación sea en la senda que ha marcado. En resumidas cuentas, no aceptará reformas que no resuelvan los problemas estructurales: empleo, pensiones y paro juvenil.

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