Biden o el abismo

Biden o el abismo

Estados Unidos decide este 3 de noviembre si prefieren cambiar y dar una oportunidad al candidato demócrata, Joe Biden, o si Donald Trump repite otros cuatro años más al frente de la Casa Blanca.

Hasta el momento, los expertos y los sondeos dan a Trump unas opciones reducidas de volver a ocupar el Despacho Oval. En cambio, hace cuatro años, cuando se enfrentó a Hillary Clinton, también partía en desventaja y finalmente la derrotó.

Las elecciones en Estados Unidos son complicadas. Los ciudadanos no votan directamente a su presidente, sino que deben elegir a los integrantes del Colegio Electoral. Estos, a su vez, votan al inquilino de la Casa Blanca. Así fue como Trump se hizo con la victoria hace cuatro años.

Las encuestas dan como ganador a Biden

Hoy por hoy, los sondeos dan a Biden como ganador en 89 de las 100 simulaciones distintas, según el portal FiveThirtyEight. Y otro, Cook Political Report, afirma que Biden tendría asegurados, al menos, 290 votos.

Como viene siendo habitual, las elecciones se decidirán en los llamados swing states (estados bisagra), ya que no siempre votan al mismo partido.

La llave, en esta ocasión la tienen: Florida, Pensilvania, Michigan, Arizona, Wisconsin y Carolina del Norte. Principalmente, Florida que aporta 29 votos, y Pensilvania, estado que este año podría inclinar la balanza.

Según las votaciones de los distintos Colegios Electorales, todos coinciden en una participación record. Según, US Election Project, hasta el domingo, habrían votado ya un total de 94 millones, incluidos 60 que lo habrían hecho por correo.

Entender el voto por correo en un país con 50 estados, y cada uno de ellos con una legislación más o menos distinta, es un auténtico galimatías.

No en todos los estados se puede votar por correo

En 32 estados se puede votar por correo desde una semana antes. En otros habrá que esperar a hoy para poder hacerlo. Además, en 23 estados, los votos se cuentan aunque lleguen algunos días después, y en algunos, incluso, se permite su envío hasta un día antes de la jornada electoral.

Terreno abonado para que Trump, viendo que los sondeos no le son favorables, amenace con el fraude electoral, como ya ha empezado a hacer.

En los últimos meses, la confluencia de la pandemia y el movimiento Black Live Matter ha recrudecido la aparición de grupos armados, especialmente, de extrema derecha.

Crece el riesgo de violencia

El interés de los estadounidenses por armarse ha alcanzado cotas nunca vistas. Tanto, que los fabricantes no dan abasto para cubrir la demanda. Todo hace pensar, si Trump no renueva, en un estallido de la violencia en las calles.

Es algo que espera el FBI. Analistas en criminalística como Colin P. Clarke, o Daniel L. Byman, subrayan que el “comodín” es el propio Trump. “Él tiene el poder para reducir la amenaza o exacerbar la polarización”.

Ambos coinciden en que él tiene la potestad para, al menos, “condenarla”. Aunque, también, ambos esperan, según “sugiere” su historial, “que podría empeorar las cosas, y no mejorarlas”, sentencian.

De momento, las espadas están en lo alto, pero las encuestas dicen que Biden puede alzarse con la victoria, con 340 votos, por 198 de Trump. Y Europa reza porque sea Joe Biden el nuevo interlocutor con los asuntos de más allá del Atlántico.

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