Ayuso se lleva una ‘clac’ para que le aplaudan en la inauguración de la estación de Metro Gran Vía

Ayuso se lleva una ‘clac’ para que le aplaudan en la inauguración de la estación de Metro Gran Vía

Al más puro estilo plebiscitario, Isabel Díaz Ayuso, la presidente de la Comunidad de Madrid, se llevó una ‘clac’ para que iniciara los aplausos cuando ella salía de la recién inaugurada nueva estación de Metro de Gran Vía.

Apenas habían pasado 1.000 días de retraso para la reinauguración de esta mítica estación de Metro. Ayuso asistió a la reapertura, subrayando las virtudes de la parada del Metropolitano madrileño.

Es la primera 4.0 de España, destacó, una estación por la que pasaban, antes de las obras, 16 millones de viajeros al año. “La población de Andalucía y Cataluña juntas”, se pavoneó la presidente regional.

Aseguró que “Metro de Madrid va a ser testigo privilegiado de la revolución económica, social y cultural que le espera a Madrid en los próximos meses y años”.

Al margen de las bondades que, sin duda, tiene la flamante estación de Metro de Gran Vía, lo destacable en esa jornada fue el ‘método’. Ni corta ni perezosa, volvió a hacer de un espacio público un escenario casi teatral de sus ‘éxitos’.

A muchos nos vino a la memoria la inauguración del Hospital Zendal. En esta ocasión, Díaz Ayuso decidió teatralizar el acto saliendo sola a pie de la estación. Vamos, como cuando Kim Jong-un se pasea en loor de multitudes en sus desfiles aclamado por sus ciudadanos libres de cadenas.

No es que sea exactamente igual pero es que lo curioso llegó poco después de que la presidente iniciara el ascenso por la escalera. La esperaba un grupo de personas haciendo fotos y vitoreándola.

Varios gritaban “presidenta grande” o “Viva Ayuso”. Pero algo inesperado se coló entre el griterío: “Aplaudid por favor”. O sea, que Díaz Ayuso se había llevado su propia ‘clac’ para arrancar los aplausos. Como en la tele, cuando el regidor levanta el cartel de ‘Aplausos’ o ‘Sentarse’.

Eso sí, alguien respondía: “No puedo aplaudir con el móvil en la mano”, porque estaba haciendo fotos, es de suponer. A los pocos segundos, cual legión a la orden, guardaron sus teléfonos y empezaron a aplaudir.

Ayuso respondió esa espontánea muestra de cariño lanzando besos al aire. Le faltó haber fingido sorpresa. Miguel Ángel Rodríguez debería cuidar mejor esos detalles.

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