Alfonso Guerra: “Para mí la unidad de España se sustenta en la igualdad de derechos de los españoles en cualquier territorio”

Alfonso Guerra: “Para mí la unidad de España se sustenta en la igualdad de derechos de los españoles en cualquier territorio”

Propone incluir varios derechos sociales en la Constitución.
Alfonso Guerra tuvo ayer miércoles uno de sus más memorables discursos. Durante más de una hora defendió en la Universidad Complutense la igualdad de los españoles, vivan donde vivan, como garantía de la unidad nacional y del progreso del país. Al mismo tiempo propuso la inclusión de determinados derechos sociales en la parte de derechos fundamentales de la Constitución.

El problema territorial
Para Guerra, la Constitución española de 1978 ya es en sí misma una Constitución federal. Decir lo contrario es mirar las cosas de forma superficial. Según el ex vicepresidente del Gobierno, “a la gente le gusta estar en la cresta de la ola; a mí me gusta sumergirme en la ola y estudiar los problemas a fondo”.
En este sentido, señaló que los derechos históricos han sido siempre un arcano para defender posiciones políticas determinadas. Para mayor abundamiento, Guerra señaló que “algunos confunden poder constituyente con poder constituido”. “Y las autonomías no son poder constituyente”, prosiguió. Por ello, Guerra recordó la sentencia del Tribunal Constitucional 103/2008 que señala que “autonomía no es soberanía”.
El público asistente, la mayoría profesores y alumnos, soltó una sonora carcajada cuando Alfonso Guerra recordó cómo en el año 1977 los nacionalistas vascos se opusieron a los derechos históricos por reacción al carlismo.
“Sin embargo”, continuó, “fue Letamendia el que propuso que se incluyera el derecho de autodeterminación, supuesto derecho al que se opusieron… los nacionalistas catalanes”.
En definitiva, para el líder socialista, “las comunidades autónomas forman parte de la nación, pero no la constituyen”. España no tiene un problema de descentralización, reconoció, “es el país más descentralizado del planeta después de Canadá y Australia. Debemos pues cerrar el sistema”.
En ese sentido, Alfonso Guerra señaló que había que reformar el artículo 150.2 que establece que el Estado puede delegar cualquier competencia a las Comunidades Autónomas.

Incluir derechos sociales como derechos fundamentales
Alfonso Guerra abogó por una reforma singular de la Constitución y que podría llevarse a cabo durante los próximos años, siempre y cuando se suscite suficiente consenso. Se trata de incluir derechos sociales en el capítulo de derechos fundamentales.
En ese sentido Alfonso Guerra se refirió a que solo la Educación está en la parte constitucional de los derechos fundamentales. Introducir derechos ya consagrados, como la Sanidad, precisamente en la parte constitucional de derechos fundamentales, es un paso más a favor de la democracia y de la igualdad.

En defensa de la Constitución de 1978
Alfonso Guerra reconocía en sede Complutense cómo en 1978 los primeros redactores de la Constitución avanzaron 25 artículos con la mitad de la Cámara en contra. Fue cuando él, según sus propias palabras, llamó al vicepresidente del Gobierno, Fernando Abril Martorell, para señalarle que no podían, ni debían, repetir el mismo error histórico en el que la mitad de España impusiera una Constitución a la otra mitad de los españoles.
“El consenso es el catálogo de lo que debemos renunciar cada uno”, señaló ayer Guerra. Se sentaron en un restaurante madrileño (el José Luis del Bernabéu) representantes de la UCD y del PSOE, entre otros, para proponer un nuevo método para elaborar una Constitución que fuera de todos. Una cena que tuvo su plasmación en una comisión constitucional en cuyas discusiones participaron todos los grupos políticos. Para Alfonso Guerra, la Constitución del 78 “es una acto de paz”

Cómo no repetir el fracaso histórico de las constituciones españolas anteriores
El repaso que dio ayer Alfonso Guerra a la Historia de España lo llevó a señalar que las Constituciones españolas han sido siempre pendulares. Una mitad de España contra la otra mitad de España. Ése es el motivo de un fracaso que no podemos repetir ahora.
Por eso, quienes critican a la Constitución actual tratan de centrifugar su propia incapacidad para solucionar los problemas actuales de la gente. “Solo por incompetencia o por ignorancia se es capaz de echarle la culpa a la generación constituyente de 1978 de los problemas que no se saben solucionar ahora”.

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