“Alemán y griego, socialdemócrata y liberal, europeísta y amigo de España”, por Carlos María Bru Purón.

Carlos Mª Brú Purón.

Hace días ha fallecido en Bruselas Jannis Sakellariou tras una larga enfermedad llevada con valor y templanza, acompañado de su cónyuge, la española Laura Baeza Giralt.

Poco se sabe quizá en España de esta persona, pero es obligado consignar que aquel griego de nacimiento nacionalizado alemán –más específicamente, bávaro-, ingeniero eléctrico de profesión, fue un europarlamentario cuya larga presencia en el escaño –de 1984 a 2004- y su pertenencia al grupo socialista impulsaron una política europea exterior que dio pie y retiró obstáculos para la adhesión de Austria a la UE, para los acuerdos previos con República Checa y Eslovaquia, que facilitaron respectivas y ulteriores adhesiones, y que intervino activamente en procesos de paz en varios países de América Central hasta el punto de hacer posible un Parlamento –lamentablemente, tan solo consultivo- centroamericano que,  con justicia, le condecoró.

Y seríamos ingratos los españoles si ignorásemos su labor en los años previos a nuestra integración en la UE para obtener el deseable y cumplido apoyo parlamentario en lo referente a las mejores condiciones de nuestra incorporación.

Pero lo más eficaz, y que por su desconocimiento debo constatar aquí, fue su gestión en favor de una suficiencia justa de fondos estructurales en favor de España. Es una pequeña historia intraparlamentaria, con ribetes anecdóticos y hasta maquiavélicos: cuando de pesetas o liras, hoy euros, se trata, caben todas las zancadillas. Un eurodiputado italiano hizo una intensa campaña cerca de los un tanto novatos colegas españoles y portugueses queriéndonos hacer ver que los fondos asignados para nuestros países eran inadecuados. Con ello, buscaba dejarlos en el aire, era eso  lo que se buscaba por los “compañeros” italianos, conforme a la regla “tanto menos para ti como más a mi bolsillo”. Jannis Sakellariou reaccionó, hizo una campaña aclaratoria y de combate entre los escaños del grupo socialista y los demás circundantes, y la añagaza sucumbió.

A continuación, y junto a una “España, en su sitio” (Fernando Morán), y en estrecha colaboración con el Vicepresidente de la Comisión Manuel Marín, el Eurodiputado trabajó para hacer real la hasta entonces tibia política mediterránea de la UE: los acuerdos y acciones de apoyo se sucedieron. .

Es de justicia agradecer a este euro-socialista y buen amigo de España y,  sobre todo, de la solidaridad como elemento ínsito a las políticas interior y exterior europeas, todo cuanto en aquel momento y ulteriores ha llevado a cabo con inteligencia y eficacia. Y decírselo en la lengua castellana que, junto a las germánica, griega, francesa e inglesa habló con soltura y precisión.

Y otra virtud, la discreción. De baja ya en su actividad europarlamentaria y política en general, su condición de cónyuge de una también alta funcionaria comunitaria, Laura Baeza, hizo posible acompañarla en los, entre otros, relevantes cargos exteriores encomendados a esta persona. Laura fue Delegada con rango de Embajador de la UE en Argelia y después Túnez, y Jannis convivió con ella en las  respectivas sedes diplomáticas. Con idéntica discreción por parte de Laura durante el ejercicio parlamentario por el marido, nunca se oyó o pudo leer, ni en Sur ni en Norte mediterráneos, palabra alguna de Jannis afectante a la política en esos países ni, por supuesto, a la política  comunitaria con respecto a ellos. (Eso sí, el ya políglota estudiaba seriamente el árabe)

¿Los amigos? Muchos y sinceros. Como si de nuevo nos encontrásemos en aquel apartamento bruselense con vistas a un parque cuya primaveral floración tiñe de azul anchas y onduladas superficies, quienes más de una vez fuimos allá invitados por Laura y Jannis recordaremos siempre a aquel amigo y estaremos junto a ella en el  duro trance de superar su pena.

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