“4 muertos en Arganzuela “, por J. Nicolás Ferrando.

Nico Ferrando

Finalmente, para Arganzuela el 20 de enero de 2021 será un día negro en su milenaria historia, entre los que se cuentan todo tipo de sucesos trágicos, debido a su pasado ferroviario e industrial. La explosión se produjo en el límite de los distritos de Arganzuela y Centro, pero muy cerca de la calle de Arganzuela, que recuerda el origen de esta zona, ligada a, nada más y nada menos, que a los Reyes Católicos.

Esta vez, un escape de gas ha sido la causa del siniestro que se ha llevado 4 vidas por delante, muy pocos para lo que podría haber sido —comentaban unos despreocupados periodistas en una tertulia televisiva—. Quizás sea cierto en términos técnicos y estadísticos pero de nada les vale la estadística a los que nos dejaron.

El religioso Rubén Pérez Ayala, de 35 años, se convirtió en la cuarta víctima mortal después llegar muy grave al hospital de La Paz. “Rubén está en la UCI por la gran explosión del edificio de Madrid y van a operarle ahora de urgencia. Viví con él un año en tierra santa. Rezar por él para que salga vivo”, pedía ayer uno de sus amigos a través de la red social Twitter. El Cardenal Carlos Osoro, en Telemadrid, recordaba emocionado cómo le había ordenado sacerdote tan sólo 7 meses antes. Llegaban condolencias desde el mismísimo Vaticano, de parte del Papa Francisco.

David Santos Muñoz, electricista de 35 años, padre de cuatro niños, y feligrés de la parroquia Nuestra Señora de la Paloma es otra de las víctimas de la explosión. Había ido a echar una mano y estaba revisando la caldera averiada que, parece ser, fue origen del estallido. Las televisiones recogían numerosos testimonios de lo buena persona que era.

Completan la siniestra lista dos viandantes que pasaban justo delante del edificio y que se los llevó el destino. Todos los residentes de la residencia Los Nogales están bien y los alumnos del cercano colegio La Salle La Paloma también han salido ilesos. “Nos salvó Filomena”, decían, puesto que de haber estado en el patio colindante de la explosión, como era costumbre, esto hubiera sido una masacre. La nieve hizo que no salieran.

Estoy seguro que Madrid, en general, y Arganzuela, en particular, seguirán adelante y se repondrán de este duro golpe. Si algo positivo podemos sacar de todo esto es que los servicios municipales funcionaron a la perfección y la coordinación entre las tres administraciones competentes (municipal, autonómica y estatal) fue modélica, algo que debería repetirse en otros asuntos.

Arganzuela es un distrito muy querido para mí y está en su historia el anhelo de superación en todos los sentidos. Lo he recorrido bibliográficamente en dos ocasiones:

-En el libro Arganzuela: Atocha, Delicias, Legazpi (2018) abordé un estudio geográfico por barrios, tratando de mostrar la totalidad de edificios y monumentos que detenta el distrito y debo decir que me sorprendió gratamente la gran acogida de los vecinos a nuestra publicación.

-En el libro Arganzuela 50 Aniversario (2020) elaboré un estudio cronológico de la historia del territorio: hablamos de San Isidro, Santa María de la Cabeza, aporté documentación del Archivo de Villa sobre Arganzuela en tiempos de los Reyes Católicos y de Carlos III, me sumergí por el Museo del Ferrocarril e hice un merecido homenaje a Luis Bellido, el artífice de lo que es hoy el Matadero y la Casa del Reloj como conjunto artístico, algo justificado por la celebración de los 50 años de existencia administrativa de Arganzuela como entidad municipal independiente dentro de la capital de España.

Ambos libros contaron con la colaboración del Ayuntamiento de Madrid y, como dice el refrán popular, “No hay dos sin tres”. Esta catástrofe tan desafortunada me ha hecho pensar en los temas que me faltan aún por abordar de Arganzuela que, como comprenderán, no desvelaré hasta que publique el libro que complete esta particular trilogía. Asimismo, pienso que esta explosión debe ser contada desde el sosiego que otorga una publicación histórica y no desde la búsqueda de titulares que hacen hoy los periodistas.

Algunos, debo decir, me han sugerido que quizás Arganzuela no tenga la entidad suficiente como para abordar una tercera publicación ya que no fue municipio independiente como otros distritos colindantes. A ellos les contesto que se equivocan puesto que Arganzuela formó parte de Madrid desde un principio, junto al distrito de Centro. Su historia está intrínsecamente ligada a la Villa y eso es lo que le da una identidad única a sus vecinos, identidad en la que pienso profundizar.

En internet, por ejemplo, es mucho más participativa que otros territorios. Grupos de Facebook como No eres de Arganzuela si…, Arganzuela Progresista o Arganzuela Cultural, entre otros, son una prueba palpable y plausible de que Arganzuela tiene aún muchas páginas por escribir y seguro que serán más felices que las de estos días.

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