150 años con Marcel Proust

150 años con Marcel Proust

Valentín Louis Georges Eugene Marcel Proust nació en París un 10 de julio de 1871. Su padre era de origen judío y su madre pertenecía a la alta sociedad. Marcel nació de forma prematura por lo que sus padres llegaron a temer por su vida.

Sufrió su primer ataque de asma cuando tan solo tenía nueve años. Enfermedad que se convirtió en crónica, obligándole a descansar frecuentemente lo que hizo de él un niño introspectivo.

Su vida transcurrió entre los cuidados de su madre debido a su fragilidad. Hasta tal punto que al final de sus días pudo sobrevivir con la condición de estar encerrado en su cuarto, sin ver la luz del día.

Falleció en 1922 debido a los ataques de asma, con 51 años de edad, pero habiendo ganado el Premio Goncourt.

Aún así, tuvieron que pasar noventa y cinco años después de su muerte para que se reconociera su trayectoria en la novela del siglo XX. “El amor es una enfermedad inevitable, dolorosa y fortuita”. Fue autor de una de las novelas más clarividentes de dicho siglo, Albertine, manteniendo paralelamente una vida sentimental muy complicada.

En la época en que vivió Proust se vio obligado a esconder sus inclinaciones sexuales, por lo que se movía clandestinamente entre saunas y prostíbulos.

A pesar de que adoró espiritualmente a algunas mujeres, sus grandes amores fueron hombres como el príncipe Antoine Bibesco o Bertrand de Fénelon.

Marcel descubrió el amor y la pasión hacia el hombre con Lucien Daudet hijo del también escritor Alphonse Daudet. Fue el mismo año en que condenaron a prisión a Óscar Wilde, precisamente por su homosexualidad.

Su gran obra À la recherche… comienza con la frase: “Mucho tiempo he estado acostándome temprano”. La escribió cuando Proust tiene 34 años y después del fallecimiento de su madre, lo que le hunde en una profunda depresión, por lo que pasa todo el día escribiendo o en la cama.

Su narrativa tiene tintes autobiográficos. Marcel es el protagonista de sus novelas, recorriendo un trayecto vital entre sensaciones y recuerdos. De este modo, Proust comparó la estructura de una novela con una catedral gótica, llamándola “memoria involuntaria”.

Algunas de sus obras más destacadas son: En busca del tiempo perdido, A la sombra de las muchachas en flor, Sodoma y Gomorra, o La prisionera.

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