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El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no se ha dado por aludido ante los millones de personas que hoy se han manifestado en toda España exigiendo una rectificación a su Gobierno, Al contrario, el líder de la derecha ha desafiado a los sindicatos y les ha espetado que España "dejará atrás los que pongan obstáculos en el camino" y ha dicho que no van a "entorpecer" la tarea de un Gobierno en el que han puesto "su esperanza" los españoles.
Rajoy ha vuelto a esgrimir la curiosa teoría de que una victoria electoral lava todas las culpas de la corrupción y permite cualquier desatino a los gobiernos, aunque hubiesen ocultado sus medidas de Gobierno a los ciudadanos a la hora de pedirles el voto.
Durante su intervención para clausurar el XVII Congreso Nacional, conclave marcado por la victoria electoral del PP, tras los amargos fracasos pasados que hicieron tambalear seriamente su poder interno, Mariano Rajoy, crecido, no ha enarbolado la más mínima autocrítica, ni ha concedido mayor valor al grito unánime de las calles de todas las grandes ciudades.
"Se que a algunos no les gusta lo que está haciendo el Gobierno quizá porque les gustaba más lo que había antes", pero acto seguido, se mostró convencido de que los españoles no van a "sacrificar esta oportunidad entorpeciendo la tarea de un Gobierno en el que han puesto sus esperanzas" porque, argumentó, se trata de un Gobierno que "está cumpliendo" con su deber y del que depende "el bienestar de todos".
Al parecer, para el presidente del Gobierno, los millones de personas que hoy han protestado contra sus medidas no merecen ser tratados de “españoles” ni su opinión tiene el más mínimo valor.
Antes de desafiar a los sindicatos, Rajoy desarrolló un discurso extremadamente pesimista sobre la situación económica de España, dejando claro que la crisis "no ha tocado fondo" y que sigue la "destrucción", lo que le sirvió para justificar las medidas que está adoptando.
Según Rajoy "frenar la caída" cuesta mucho más trabajo que "reiniciar el ascenso". "Exige más sacrificios frenar el deterioro que construir", dijo y se lamentó de que la situación económica "aún no ha tocado fondo". Por ello, explicó que la tarea que está desarrollando el Ejecutivo en estos primeros meses de Gobierno es "frenar el deterioro" para "lograr que las cosas dejen de ir a peor".
En este sentido, expuso que "poner barreras a la destrucción" no se va a hacer "en dos tardes" porque no es una "tarea fácil" y no lo va a ser en "bastante tiempo". "Yo no voy a engañar a nadie. Esta es la realidad, y tenemos que ser conscientes de ella, si queremos actuar con eficacia", exclamó.
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