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Es tiempo de políticos y banqueros; banqueros que hoy, como ayer, ejercen mucho poder. Pero estos son tiempos de crisis, y con ella corren malos tiempos para la Cultura, siempre a merced de políticas cicateras, hijas de la miopía política, además de no reconocer el lugar que las industrias culturales ocupan en la economía nacional (en 2010 la Cultura aportó el 5% del PIB).
Quinientos años después Maese Leonardo, más que nunca, es noticia. Sorprende el interés que su obra y su persona aún despiertan hoy. Un ejemplo: en Internet tiene más citas directas que Einstein, Newton, Jesucristo, Buda o Mahoma y, por supuesto, que Lorenzo de Medici, político y banquero, y gobernante de facto de la Serenísima República de Florencia.
Nacido en pleno Renacimiento italiano (1452) Leonardo está considerado como el prototipo del Homo Universalis, concepto desarrollado en el Renacimiento italiano que recoge los principios básicos del Humanismo renacentista. Pero ¿cuáles fueron las circunstancias y quiénes los personajes que hicieron posible tal eclosión de arte, ciencia y cultura? Varios factores: Infancia feliz, educación, ambiente cultural y… un excepcional mecenas: Lorenzo de Médicis.
Banqueros de papas y reyes, los Médici -entre los que destaca Lorenzo, ya conocido por sus contemporáneos como el Magnífico-, ejercieron el poder político, económico y financiero en la Florencia de su tiempo, pero sobre todo los Médici valoraron la excepcional importancia de la cultura y el arte en todas sus manifestaciones y se mantuvieron a la cabeza del mecenazgo cultural, tanto por la calidad de los artistas que promovieron como por la magnificencia de sus obras: Donatello, Fra Angelico, Brunelleschi, Ghirlandaio, Botticelli,,Pollaiolo, Michelozzo, F. Lippi, G. da Sangallo, Miguel Ángel, Piero della Francesca, Leonardo da Vinci, … fundan la Biblioteca Laurenziana, etc.
Todo en la vida de Lorenzo -político, diplomático, banquero, poeta y filósofo- hace honor a su calificativo. A la muerte de su padre heredó la banca de la familia y el gobierno de facto de Florencia, a la que llevó a su mayor momento de esplendor, convirtiéndola en una de las principales potencias italianas. Pero lo más sobresaliente de Lorenzo es su forma de entender el mecenazgo cultural, dotando de contenido a las obras ya realizadas por su abuelo Cosme, al tiempo que mantiene y utiliza a los artistas más destacados de Florencia como embajadores culturales en otras cortes, practicando una auténtica “política de prestigio artístico”.
Una vez más la historia nos demuestra que la inversión en educación, ciencia y cultura es, a medio y largo plazo, la inversión más rentable que existe. Pero una vez más se constata la miopía de la actual clase política gobernante al reducir la inversión pública en estas áreas, hoy más que nunca vitales para el desarrollo de este país llamado España (una nación, que no una marca).
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