El Partido Popular está dispuesto a reescribir todo su programa electoral y la inmensa mayoría de sus compromisos de campaña sin agotar los primeros 100 días de Gobierno. Si ya ha hecho justo lo contrario de lo que prometió en el ámbito económico, ayer votó en contra de ilegalizar a laizquierda abertzale. Lo contrario de lo que exigía del Gobierno del PSOE.
En la sesión de ayer del Pleno del Congreso los conservadores ni se han molestado en explicar las razones que le han llevado a protagonizar un nuevo giro de 180 grados en sus planteamientos políticos y en sus promesas electorales. Ha dejado sola a la ‘segunda marca’ de la derecha nacionalista española, la UPyD de Rosa Díez, en su obsesión por laminar cualquier fuerza política que huela a un nacionalismo diferente.
Así, el PP ha unido sus votos con los de absolutamente toda la cámara y ha rechazado la moción de los seguidores de Díez. Falta por saber si estos cambios radicales de postura, sobrevenidos, sin más razón aparente que cambiar los duros bancos de la oposición por los mullidos sillones del Gobierno, le pasará factura o no al principal partido de la derecha.
De momento, ayer mismo, y en un acto en Madrid donde inauguraban nueva sede, los portavoces de la Asociación de Víctimas del Terrorismo ya han comenzado a presentar ‘facturas al cobro’ al PP y le han reclamado que cumpla con las múltiples promesas que hizo a esta entidad, entre las que figura la ilegalización de la izquierda abertzale.
En el acto se han multiplicado las quejas y reproches hacia los nuevos gobernantes, a los que se les ha exigido que igual que estaban pagando las facturas y compromisos que habían adoptado con sectores integristas católicos con el asunto de la interrupción del embarazo y el matrimonio homosexual, también debería hacer honor a la palabra dada a este colectivo.
|