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Pablo Iglesias debió recurrir a enormes dosis de paciencia durante toda su vida no sólo en la acción política y organizativa interna, sino sobre todo para soportar las presiones que llegaban de fuera. Por ejemplo, en el invierno de1910 el diario El Debate, propiedad de la Iglesia católica española, publicó a toda plana que el recién estrenado diputado socialista iba al parlamento enfundado en un costoso abrigo de pieles, en contradicción flagrante con sus ideas proletarias.
Era un infundio, naturalmente, ya que Iglesias fue un hombre de vestir tan sencillo como pulcro. Durante toda su vida usó un traje en verano y otro en invierno, cubierto en la estación fría con un gabán de paño que le duró décadas. Pero el espejismo corrió como la pólvora por los mentideros de Madrid y no sólo fue recogida por los otros diarios de derechas, sino que no era raro encontrar gente que juraba por sus hijos haber visto con sus propios ojos a Pablo Iglesias con su abrigo de pieles.
Cien años después se sigue atacando a los líderes sindicales y políticos, porque comen en restaurantes, se van de cruceros o usan relojes. El conglomerado de la derecha mediática, económica y política ha resucitado a D. José Solís Ruiz, natural de Cabra (tan insigne personaje, siempre dio gracias a la filosofía y sobre todo al latín).
- Más deporte y menos latín, porque ¿me pueden decir, señorías, para qué sirve el latín? Preguntó Solís.
El diputado, que entonces se llamaban consejeros del Reino, Muñoz Alonso, le respondió:
- Por lo pronto, para que usted, señor Ministro, que nació en Cabra, sea egabrense y no otra cosa.
El ínclito Solís Ruiz tiene una famosa frase:
“El trabajador con una sardina y unas alpargatas, ya tiene bastante”
No entienden o no soportan o las dos cosas, que a los sindicatos de clase les voten cada cuatro años, millones de trabajadores y que por lo tanto tengan la máxima legitimidad democrática.
También puede ser porque la derecha política y social desde los primeros tiempos de la transición intentó por todos los medios crear un sindicato de clase de corte conservador o democristiano, el encargó fue demandado al antiguo Jefe Nacional del Sindicato Español Universitario, cosa al parecer irrealizable por factores ideológicos y sociales, tal cuestión fue planteada a líderes del sindicalismo cristiano de base en la transición española.
No sean cansinos y creen un sindicato, de clase, de una vez. Si es que pueden.
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